Una gota de agua. Eso es lo que consume una sola interacción con ChatGPT, según Sam Altman, el director de OpenAI.
Pero si multiplicamos eso por mil millones de mensajes al día y sumamos a otros bots de inteligencia artificial como Gemini, Claude o DeepSeek, el impacto hídrico se vuelve gigante.
Y no sólo eso. Incluso antes, los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de agua para refrigerarse, generar electricidad y entrenar a la IA para dar respuestas eficientes. Por eso, algunos expertos ponen en duda la estimación de Altman.
En este video, BBC Mundo nos cuenta más sobre el uso de agua potable de la IA, el aumento en la demanda y el plan de los gigantes de la tecnología como Google y Microsoft para alcanzar «neutralidad hídrica» y un uso sostenible.
Créditos: BBC Mundo.





