
Ciudad de México.- Los aranceles que impuso el gobierno mexicano a productos que provienen de China no representaron un golpe para el gigante asiático, ya que al cierre del primer trimestre del año, las compras a ese país tocaron récord y superaron los 30 mil millones de dólares por segundo año consecutivo.
De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), las importaciones que México hizo China crecieron 4.43 por ciento anual en el primer trimestre del año por un total de 31 mil 695.6 millones de dólares, una cifra histórica para dicho periodo.
Ari Ben Saks, miembro del Comité de Asia para el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce), explicó que el comportamiento observado hasta ahora no refleja aún el impacto de la política arancelaria implementada a partir de este año, pues su efecto toma tiempo en materializarse.
Desde el 1 de enero de este año, México impuso aranceles de entre cinco y 50 por ciento a más de mil 400 productos de países con los que no cuenta con tratados de libre comercio, entre ellos el gigante asiático.
Pese a ello, el directivo del Comce dijo que, con base en cifras preliminares, las importaciones provenientes de China se han mantenido en niveles similares a los del mismo periodo de 2025, con variaciones marginales, lo que sugiere que no hay una reducción significativa en el corto plazo.
En ese sentido, consideró que es “muy pronto” para evaluar los resultados de las medidas comerciales, ya que apenas entraron en vigor el 1 de enero.
El especialista indicó que una de las razones por las cuales no se observa un cambio inmediato es la rigidez de las cadenas globales de suministro.
“Sustituir proveedores o modificar esquemas de proveeduría implica procesos que requieren tiempo, ajustes logísticos y decisiones empresariales complejas, como absorber costos adicionales o buscar nuevos socios comerciales”, explicó.
En este contexto, señaló que los productos chinos continúan llegando al país porque forman parte de la proveeduría esencial de múltiples industrias, particularmente como insumos intermedios dentro de cadenas de valor globales.
Estos bienes, detalló, suelen ser transformados en México antes de ser reexportados o destinados al mercado interno.
Ben Saks apuntó que en los últimos años las importaciones mensuales desde China han oscilado entre nueve mil 500 y 11 mil 500 millones de dólares, dependiendo del mes, con un comportamiento estacional en el que enero suele registrar niveles más altos y posteriormente se estabilizan.
Asimismo, recordó que entre 2023 y 2024 se registró un incremento significativo en las compras a ese país, cercano a 14 por ciento anual, mientras que en 2025 el crecimiento fue mucho más moderado, lo que evidencia una desaceleración en la tendencia.
Atribuyó esta moderación, en parte, a la política comercial que el gobierno mexicano busca implementar, orientada a reducir la dependencia de importaciones mediante el impulso a la producción local. Sin embargo, insistió en que será hasta el transcurso de 2026 cuando se puedan observar con mayor claridad sus efectos.
“Tenemos que esperar al final del año para ver cómo va a ser el comportamiento”, señaló, al considerar que el primer trimestre suele ser atípico y no necesariamente refleja la dinámica anual completa.
En ese sentido, estimó que los primeros indicios más claros podrían presentarse hacia la segunda mitad del año, particularmente en el tercer trimestre, cuando las empresas hayan tenido mayor margen para ajustar sus cadenas de suministro.
El integrante del Comce añadió que el llamado Plan México contempla precisamente la sustitución de importaciones, con el objetivo de que parte de los bienes que actualmente provienen de Asia puedan producirse en territorio nacional. Para ello, dijo, será clave la atracción de inversiones y la implementación de mecanismos como la ventanilla única.
Indicó que la industria ya analiza cómo incorporarse a esta estrategia, ya sea mediante el desarrollo de capacidades productivas locales o la llegada de nuevas inversiones, tanto nacionales como extranjeras, interesadas en fabricar en México.
No obstante, Ben Saks subrayó que este proceso será gradual, dado que implica no sólo inversiones, sino también el desarrollo de infraestructura, talento y condiciones de competitividad que permitan sustituir importaciones de manera efectiva.
Por ahora, concluyó, el comportamiento del comercio con China se mantiene prácticamente sin cambios relevantes, con variaciones marginales en el primer trimestre, por lo que será necesario esperar algunos meses más para determinar si las medidas adoptadas logran modificar la tendencia.
Con información de OEM.





