El gobierno de EPN levanta frentes por todas partes, por eso, el amago para el 2018 es el fantasma populista de AMLO, el estilo “CNTE”, amenaza en convertirse en la supertribu del mesías tropical tabasqueño para hacer campaña en todo el país.
Precisamente, la CNTE no es ni mucho menos solamente la disidencia magisterial, rostro legal y legítimo de la pluralidad educativa en México, es también, sin duda, el auténtico brazo operativo de presión y golpeteo político que el mencionado tabasqueño maneja para abrirse paso en el país con ruta al ansiado y anhelado 2018, está compuesto, es sabido, por grupos y subgrupos de exguerrilleros y posiblemente guerrilleros del EPR y de otros frentes por el estilo, agitadores profesionales y porros, es además, una reedición multiplicada de lo que fue la APPO oaxaqueña, que en el 2006, desestabilizó sin piedad al estado de origen de Benito Juárez, Porfirio Díaz y José Vasconcelos, entre otros grandes hombres de México y su historia.
La prisión a las cabezas de la CNTE, no es un simple y puro yerro del gobierno de Peña Nieto, antecedido por el estilo bravucón y verbalmente violento de Aurelio Nuño, por supuesto que muchos son los errores y traiciones, vendettas políticas incluso que se viven al interior del inquieto gabinete federal y del PRI de cara a la sucesión presidencial del 2018, sin embargo, los tecnoburócratas de la nueva Nomenklatura del PRI, los mismos que le “tendieron la cama” a Beltrones, no son tan tontos como para desconocer la estrategia muy nítida de AMLO, que por supuesto no se bastará con su partido propiedad MORENA, para acceder a Los Pinos en un par de años; por el contrario, la verdadera columna vertebral y sus ramificaciones nerviosas están en el cuerpo creciente de movilización de la CNTE, molusco político que se mueve de manera efectiva y violenta por gran parte del país y que abreva legitimidad en la rampante miseria y desigualdad mexicana. Por eso, AMLO rápidamente salió a la defensa de los impresentables caciques de la CNTE, que, con fachada de profesores, han lucrado de lo lindo de las ubres presupuestales de la federación y de los estados correspondientes, de manera especialmente visible en el caso de la Sección 22 de Oaxaca.
La “CNTE” es un organismo expansivo y oportunista, cuyo verdadero cerebro conductor es hoy el famoso “Peje” López Obrador, amparado además en las numerosas pifias del gobierno de EPN y del espantoso estado de corrupción que desgarra las entrañas de la partidocracia mexicana, con visibilidad máxima en un PRI en severísima crisis institucional. Con la máscara simulada de la CNTE puesta en su ambición política populista, AMLO se desmarca estratégicamente un tanto de la infumable partidocracia, incluyendo a la gravitación propia de su partido patrimonial, MORENA, que por cierto, no deja de obtener ganancias electorales en diversos contextos de la República.
La protesta del movimiento magisterial disidente es legítima, sin embargo cabe preguntar qué tanta inteligencia la sustenta. Hay varios puntos a considerar. Uno es la eficacia global del movimiento de protesta: ¿Qué ha ganado y qué piensa ganar la Coordinadora? Dos: ¿Qué objetivos alientan a las expresiones públicas de esa organización? Tres: ¿Qué efectos educativos y formativos han tenido las acciones públicas llevadas a cabo sobre sus propios miembros y sobre el público? El escenario está muy revuelto en la presente coyuntura.
Tal y como lo señala Guevara Niebla, “…Pero examinemos la pedagogía de la protesta. ¿Qué aprenden o que formación obtienen de estos actos los profesores que en ellos participan? ¿Los forma como ciudadanos? ¿Les eleva su autoestima? ¿Aprenden algo que pueda servir para la formación de sus alumnos? Desde luego que no. Se trata de una protesta elemental, sin discurso coherente, con pocas ideas, cargada de emotividad y de acusaciones y de consignas llenas de coraje e indignación contra el gobierno. Lo que se vive es una educación no cognitiva sino emocional: se experimenta la autohumillación, el sentimiento de verse a sí mismo como víctima, el coraje, el odio, el fanatismo y el fervor. La protesta es una escuela de resentimiento social, sin perspectiva racional alguna…”
“…Huelgas, marchas, bloqueo de calles y carreteras, toma de edificios públicos, enfrentamientos con la policía, o entre maestros o entre maestros y padres de familia, cuotas, plantones se convirtieron en un estilo de vida. Una dialéctica que rindió ricos frutos a la CNTE fue jugar a la secuencia de protesta-negociación-protesta en cadena interminable y este juego encontró ambiente favorable con autoridades timoratas y oportunistas que se negaban a aplicar la ley como debían y preferían apagar el descontento concediendo más y más dinero y privilegios a los líderes de la CNTE. Violar la ley se convirtió, vaya paradoja, en un medio de enriquecimiento…”
“…Lo trágico es que la violencia magisterial apareció acunada dentro de un fenómeno más amplio de violencia social. Todos sabemos que México vive un momento crítico de su historia, que el país se estremece a diario, que la estabilidad y la paz son amenazadas desde distintos horizontes: el narcotráfico, la delincuencia común, la quiebra moral de las policías, la pobreza extrema, la corrupción, las fallas de los partidos políticos, el escandaloso fracaso en la impartición de justicia, la opacidad en las instituciones. En este contexto efervescente se ha desenvuelto la protesta magisterial y eso amplía su significado. Se sabe que la violencia destruye fácilmente a las democracias y se convierte en sustento de dictaduras. ¿Es eso lo que queremos?…” “…Pero la principal culpa no es de los abusadores, que evidentemente lo son, la culpa más grave recae en las endebles y cobardes autoridades que prefieren hacer caso omiso de la ley, antes que correr el riesgo de perder la simpatía o los votos…”
Para Jorge Castañeda, existe una grave cadena de errores en este sentido, dado que “…lo que a principios de 2013 parecía ser el primer gran acierto del régimen, encarcelar a Elba Esther Gordillo, quizás resulte el peor error de EPN. No sólo el gobierno ha sido incapaz en tres años y medio de llevarla a juicio y lograr que sea sentenciada. Su desaparición política ha traído un desorden monumental en el magisterio. Tres hechos lo confirman: primero, la CNTE crece día con día territorialmente. Habiendo desaparecido de Chiapas, y quedando circunscrita a Oaxaca, hoy está presente como fuerza disruptiva en una multitud de entidades; segundo, muchas secciones de la CNTE le cobraron su reforma laboral en materia educativa a Peña Nieto: por lo menos eso sugieren algunos resultados de Chihuahua y Tamaulipas; tercero, Con la tragedia de Nochixtlán y la detención de tres líderes de la CNTE, gracias a la ausencia de control que Elba Esther ejercía, el gobierno le ha regalado a AMLO los presos políticos y los mártires que no buscaba pero que ya tiene…”
La Reforma Educativa es el gran pretexto de las ambiciones políticas desbordadas de la rapiña incontenible de la clase política mexicana. Lo mismo para la Nueva Nomenklatura del ya siempre viejo PRI, que pretende salvarse con la preservación de la gran reforma en cuestión, que para el cálculo político de AMLO y de su brazo operativo llamado la CNTE, cubierta bajo el paraguas legitimador de un SNTE hace cuatro años descabezado en la caída en desgracia de su último liderazgo realmente poderoso. Juego de espejos y simulaciones que depreda al país de manera voraz.
La violencia que se vivió en la histórica destrucción física parcial, pero brutalmente simbólica del Palacio de Gobierno de Chihuahua, en el escenario infumable del duartismo putrefacto, tuvo un indiscutible aroma a “la CNTE”, incluso varios de los detenidos por los actos vandálicos, resultaron nativos del estado nutriente de la misma, es decir, de Oaxaca. Por cierto, de manera coincidente, el mismo día del acontecimiento penoso, por la tarde, se llevó a cabo una marcha reivindicatoria de los profesores críticos de la evaluación educativa docente con destino a la Plaza de Armas. Se acaban de realizar los respectivos Congresos Seccionales Extraordinarios para renovar dirigencias magisteriales, de ambas Secciones del SNTE, esto es, de la 8 y de la 42. Sus dirigentes estarán vigentes durante los próximos 4 años, es decir, del 2016 al 2020, pasando por el 2018, con deliberada obviedad, las posturas rebeldes ganaron terreno indudablemente en relación a las reformistas, avanzaron las movilizaciones de grupos como Resissste, Insurgencia Magisterial y similares. A pesar del embate, las dirigencias recién electas, severamente impugnadas, conservaron su perfil institucional o proreformista.
Las referidas Secciones sindicales nunca han presentado un influjo relevante por parte de las corrientes o tribus de la CNTE, sin embargo, hoy el clima político irritado, el justo e indiscutible mal humor social de México entero, representa la tentación de penetración largamente anhelada y acariciada. Los errores en política son enormemente costosos, la corrupción y el dolo, la ineptitud y las ambiciones desaforadas, combinadas con una terrible volatilidad externa, pueden convertirse en el perfecto caldo de cultivo para que las hordas populistas puedan por fin celebrar su rabioso arribo al poder, arropadas en el legítimo agravio ciudadano. La “marea rosa” que va de salida en Latinoamérica de los populismos a la Hugo Chávez y anexas, el neopopulismo autoritario, se asoma en el turbio y complicado horizonte político mexicano, bajo los nubarrones de Donald Trump en el Norte. El liberalismo social y político mexicano, está cercado por estos crecientes fantasmas.
Ante eso, la pregunta es fundamental: ¿Reforma o Revuelta?





