Parecen en ocasiones empalmarse las denominaciones y los personajes que las componen, sus objetivos en buena medida coincidieron en el acompañamiento a la candidatura de Javier Corral Jurado con la ruta finalmente exitosa a la Gubernatura del estado de Chihuahua.
Unión Ciudadana es presidida por Jaime García Chávez, el reconocido abogado militante consistente en años y razones en las causas populares de izquierdas, Alianza Ciudadana es a su vez dirigida en buena medida por Víctor Quintana Silveyra, también líder de causas sociales y políticas en las luchas de agricultores y campesinos en el estado, formado como académico e intelectual, congruente en sus posiciones ideológicas hasta el punto de rupturas importantes, como la que realizó con el famoso Peje AMLO.
Ambos personajes vitales para lo que ya viene denominándose como “Corralismo”, remitiéndose por supuesto a lo que sin duda será una manera de ser, pensar y actuar durante el próximo quinquenio estatal al frente del poder político en el estado de Chihuahua.
Unión Ciudadana ha sido pieza clave en el cuestionamiento al feneciente régimen duartista, ahí se forjó la denuncia penal en contra de la corrupción de César Duarte Jáquez, saliente gobernador; al respecto, poderoso personaje ejecutivo de TV Azteca en México, en el espacio de sus amplias oficinas en la misma Ciudad de México, impecablemente vestido por un traje fino gris a rayas azules tenues y luciendo una no menos fina corbata brillante y sedosa color azul intenso, argumenta respecto al tema de la corrupción del aún gobernador de Chihuahua, “…la presencia reciente de César Duarte en la PGR se dio por una regañada que le dieron a su Padrino Emilio Gamboa Patrón, llamando la atención por la secuela de situaciones escandalosas de malos manejos que de lo público viene acumulando el cínico personaje chihuahuense…”
“…La carpeta de investigación que puntualmente detalla las maniobras corruptas de Duarte Jáquez, está muy bien guardada pero totalmente a la mano de Miguel Angel Osorio Chong, el Secretario de Gobernación, a Duarte no se le ha “limpiado” nada de lo contenido en esa carpeta, así que se podrá proceder en su contra, en el momento que la voluntad política de “arriba” así lo determine…”
Así de importante es lo construido legalmente por Unión Ciudadana, pilar indiscutible de lo que será ineluctablemente el oscuro futuro de César Duarte, por eso mismo, los acontecimientos funestos de la llamada “Toma de Palacio” de Chihuahua, en la cual se dieron extraños hechos de provocación y vandalismo, impactaron negativamente en la imagen pública que este organismo civil venía construyendo de manera nítida y valiosa.
El mismo García Chávez se vio en la necesidad de explicitar públicamente lo acontecido para controlar los daños y reafirmar el carácter civilizador y no anárquico del organismo del cual es el indudable líder. Unión Ciudadana es el factor que moviliza “la calle” para lo que será el régimen Corralista, así surgió, sustentado por supuesto en el proceso de apelación a las instituciones y a la ley para demandar el inaplazable cambio social en Chihuahua.
Alianza Ciudadana se percibe como un tejido de organizaciones y personajes tanto de carácter estatal como nacional, compuesta por agrupaciones urbanas y rurales de la sociedad civil, pero también integrada por académicos, comunicadores e intelectuales con ámbito de prestigio nacional e internacional incluso. Víctor Quintana Silveyra, seguro próximo integrante del gabinete de Javier Corral, es la figura más visible del referido movimiento, perceptible también como orador de la famosa “Toma de Palacio”, en su momento, al lado del mismo García Chávez.
Intelectual y analista político en diversos medios, congruente en militancia en causas de izquierdas, se legitimó de manera creciente con la acertada decisión de romper de manera inteligente con AMLO en su precisa y justa valoración de apoyar lo que representaba la candidatura de Javier Corral para la gubernatura de Chihuahua. Alianza Ciudadana acaba de asumir la “paternidad” estratégica de la “Toma del Congreso” para impedir la aprobación de la creación del Consejo de la Judicatura estatal que el frenesí angustiado de César Duarte proyecta en su ánimo de impunidad y de obstaculización de lo que viene con la administración de Corral, inminente por cierto.
Al parecer la mencionada “Toma” salió bien, fue efectiva en su objetivo de no permitir la agenda duartista de salida y el nuevo y último oprobio de la manipulación de una legislatura estatal infumable, para el olvido, sin embargo, se hará una nueva intentona por darle a Duarte su satisfacción, los riesgos evidentes flotan en el enrarecido aire político chihuahuense.
Movilizadores reconocidos ambos, García Chávez y Quintana Silveyra, parecieron entrar en la peligrosa coyunturalmente hablando disputa de opinión pública, en la cual dirimen paternidades y posiciones en cuanto al tema de las “Tomas” de Palacio y Congreso, en el escenario de ponderar inteligencia estratégica y táctica para enfrentar a los últimos coletazos del agonizante duartismo. Indeseable que esto vaya a generar algún tipo de fractura en este momento al interior de la columna vertebral del equipo Corralista, más aún después de darse esa especie de “borrón” panista que representó la despedida de su anterior coordinador en jefe del grupo de transición, Francisco Barrio.
A derecha e izquierda, el grupo gobernante próximo necesita indudablemente fortalecerse para equilibrarse, no para radicalizarse, menos para diluirse y dar la impresión a la percepción pública de acrecentar prematuramente la soledad del próximo “hombre de palacio”.
Tanto Unión Ciudadana como Alianza Ciudadana, representan movimientos democráticos fundamentales para enfrentar el enorme desafío de gobernar a Chihuahua, sobre todo después del efecto depredador voraz, corruptor del duartismo. Por cierto en contexto relativo y al respecto, nuestro personaje de Grupo Salinas en TV Azteca, al despedirse refirió con precisión:
“…Al parecer la idea es proceder por zonas en contra de los corruptos gobernadores, EPN necesita con urgencia un respiro legitimador, además si decidió despachar a su amigo, maestro y cómplice presidenciable, Luis Videgaray, ¿por qué no lo hará con los Duarte y Borge?…”
Todo esto dicho a media voz, como es necesario hacerlo en un espacio impresionante de inteligencia estratégica y de un inmenso poder de expansión y generación de mensajes, hoy, el núcleo del Poder mismo.





