«Vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.» Mateo 5, 20-26
Reflexiones para este jueves
1. El culto a Dios es vacío si el corazón está lleno de rencor. La reconciliación rápida es el secreto para que los años de matrimonio no acumulen amarguras.
2. La ira no resuelta nos envenena. Arreglar las diferencias con prontitud, «mientras vas de camino», evita que el orgullo nos encierre en una prisión emocional.
3. Pedir perdón no es un acto de debilidad, es la valentía de poner el amor a la otra persona por encima de tener la razón.





