
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, prometió promover políticas que impulsen a los empresarios hispanos y celebró las contribuciones de los latinos a la sociedad de su país, un mensaje que hasta ahora no habían expresado los nuevos ocupantes de la Casa Blanca.
“Los hispanos son una de las comunidades más dinámicas de nuestro país. Su éxito es el éxito de Estados Unidos”, dijo Pence al dirigirse por primera vez a un auditorio hispano desde que ocupa la vicepresidencia. “Les daremos la ayuda que necesiten para que tengan más éxito los próximos años”, dijo.
Pence señaló que la cantidad de empresas pertenecientes a hispanos aumentó más de 50% la última década y calificó como “increíble” que ascienda a 4 millones de compañías con facturación de 650 mil millones de
dólares.
Señaló que su gobierno anulará la ley de salud y recortará impuestos con la meta de facilitar el crecimiento de las pequeñas empresas hispanas, al que describió como el “sector de mayor crecimiento en el total de la economía” estadunidense.
Sin embargo, el Obamacare goza de amplio respaldo entre los latinos, pues más de cuatro millones de ellos consiguieron un seguro médico con ese sistema.
Pence destacó que buscará eliminar las regulaciones impuestas al sector financiero tras la recesión de 2008, para que “ustedes puedan tener acceso a capital”.
El vicepresidente habló en un evento celebrado por la agrupación conservadora de empresarios Latino Coalition.
Ahí también reconoció a los 250 mil latinos inscritos en las fuerzas armadas. Sus comentarios representan un viraje notable respecto al tono sobre latinos del presidente Donald Trump.
En la campaña electoral, Trump calificó a los inmigrantes mexicanos como “criminales” y “violadores” y ha puesto énfasis casi exclusivamente en homicidios perpetrados por inmigrantes latinos ilegales.
Pence reiteró el ofrecimiento del Presidente de abordar una posible reforma migratoria “con gran corazón”, sin precisar detalles ni referirse explícitamente a los 11 millones de ilegales.
Sin embargo, sí se pronunció a favor de que el sistema migratorio dé prioridad a las aptitudes profesionales de los inmigrantes y no a sus vínculos familiares, como lo hace actualmente.
Y subrayó la importancia de deportar criminales, pandilleros y narcotraficantes. “El Presidente y yo creemos que un sistema basado en el Estado de derecho beneficiará a cada estadunidense, incluyendo a los hispanos”, agregó.





