
“El retorno es complejo porque los deportados viven una situación que no estaba prevista en su plan de vida”, dice la especialista Guadalupe Chipole, directora del Centro de Atención y Apoyo a Migrantes, un organismo no gubernamental en la Ciudad de México.
El problema es, por un lado, el hecho de la deportación, que, aunque para los indocumentados es siempre una posibilidad, para muchos de ellos (que llevaban hasta 20 años en esa condición) parecía lejana o simplemente improbable.
Al ser obligados a regresar a México encaran una situación no sólo no deseada, sino una en la que enfrentan sentimientos diversos.
“No es tanto un rechazo hacia el país, sino una frustración y enojo”, señaló Chipole, quien destacó, entre otras cosas, la reincorporación a una sociedad o incluso a una familia que ya no es aquella que dejaron o de la que salieron.
En muchos casos hay sentimientos de angustia por las familias que dejaron en Estados Unidos y cómo van a enfrentar el futuro.
Por ello, Chipole recomienda las siguientes acciones para los migrantes que sean deportados a territorio mexicano:
1) Alentarlos para que busquen el regreso legal, al menos, para que se convenzan de la imposibilidad y se asienten en su nueva realidad. En otros tiempos quedaba la esperanza del perdón migratorio y luego la posibilidad de obtener una visa, pero eso parece cada vez más difícil. “Al final, lo mejor es que lo intenten y decidan con base en las respuestas.
2) Apoyo emocional. “Tienen que pasar por una etapa de transición”, en la cual el respaldo de familiares y amigos puede ser de enorme importancia: los deportados se ven con frecuencia angustiados por la suerte de su familia, por encontrar trabajo en México y por poder reunirse con ellos.
3) Apoyarlos y ayudarlos para obtener acceso a tramites, servicios, información de lo que pueden hacer y cuáles son sus alternativas.
Ese respaldo alivia la angustia. El apoyo familiar es particularmente importante porque los ayuda a asentarse y superar los temores que, a veces, provoca la información que circula en el país.
4) Brindarles información sobre organizaciones y programas de apoyo a migrantes, sobre todo iniciativas de la sociedad civil.
Un encuentro entre “soñadores” (jóvenes que fueron criados en Estados Unidos por padres indocumentados) y jóvenes mexicanos puso de manifiesto la importancia de la información sobre lo que pueden hacer en el día a día.
5) Hay programas, como el albergue ofrecido por el Gobierno de la Ciudad de México; alojamientos de bajo costo en la “Casa de los Amigos”, mientras el migrante define si se queda en la capital del país.
El Centro de Atención de Apoyo a Migrantes (55-11-87-49) ofrece orientación y ayuda para la canalización de trámites, incluso la obtención de ayuda al desempleo (condicionado a la búsqueda activa de trabajo).
6) Acudir ante el Instituto Nacional de Migración, que le da referencias al Servicio Nacional de Empleo, para ofrecerles un apoyo económico de dos mil pesos para su lugar de origen.
Con información de Excélsior





