
El presidente estadunidense Donald Trump afirmó el sábado que su «muy estricta» ofensiva contra la inmigración musulmana está funcionando «muy bien», en medio de una creciente resistencia a la medida, considerada discriminatoria.
En un decreto firmado el viernes, Trump suspendió el ingreso de refugiados por al menos 120 días e impuso estrictos nuevos controles durante tres meses contra los viajeros procedentes de Irán, Irak, Libia, Somalia, Siria y Yemen, para “impedir la entrada de terroristas radicales islámicos».
«Está funcionando muy bien. Se ve en los aeropuertos, se ve en todas partes», dijo Trump a los periodistas, luego que se impidiera a pasajeros procedentes de los mencionados países abordar vuelos con destino a Estados Unidos, desatando fuertes protestas en las terminales aéreas.
A solo unas horas de firmar el decreto, las autoridades estadunidenses comenzaron las detenciones de migrantes originarios de los países ya listados, según informó el New York Times.
En el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York, un grupo de refugiados fue detenido y puesto bajo custodia. Sus abogados ya habrían solicitado la liberación inmediata dos hombres de estos hombres.
Uno de los detenidos, Hamid Jalid Darwish, trabajó en el pasado durante diez años para el Gobierno de Estados Unidos. El otro, Haider Samir Abduljalek Alschawi, habría viajado a Estados Unidos para reunirse con su mujer e hijo. La esposa habría trabajado para una empresa contratista estadounidense.
Por otra parte, en El Cairo se impidió el viaje a Estados Unidos de cinco iraquíes y un yemení, que querían abordar un vuelo de la compañía Egyptair a Nueva York, según informaron empleados del aeropuerto en esta ciudad egipcia.
«Cuando un funcionario del aeropuerto John F. Kennedy fue informado del estatus de los seis árabes, ordenó que se impidiera su viaje», a pesar de que estos tenían visas válidas y viajaban en compañía de un empleado del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), afirmaron los empleados del puerto egipcio.
Un sinnúmero de agentes internacionales ya se ha pronunciado contra la medida del presidente estadounidense. Varios ganadores del Premio Nobel, empresarios y legisladores condenaron su política migratoria, calificándola como injusta, discriminatoria y lesiva al interés nacional.
A su vez, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) exhortó a Trump a continuar con la larga tradición de acogida de refugiados en Estados Unidos y a no hacer distinciones de raza, nacionalidad o religión.
La primera ministra británica Theresa May, quien se reunió este viernes con el presidente republicano, dijo estar «en desacuerdo» con estas restricciones, y declaró que Reino Unido intervendrá en el asunto si la política termina por afectar a los ciudadanos británicos.





