
A solo diez días de concluir su mandato y pasarlo a manos del republicano Donald Trump, el presidente saliente de los Estados Unidos Barack Obama ofreció su último discurso como líder de esta nación desde Chicago, ciudad en que comenzó su carrera política, y donde conoció a su esposa Michelle.
“Mis queridos estadounidenses, Michelle y yo estamos muy conmovidos de los buenos deseos que nos han enviado, pero hoy es mi turno de decir gracias. Si nos hemos visto frente a frente, o no en realidad, le deseo lo mejor a la sociedad estadunidense”, comenzó el discurso, seguido de aplausos y gritos pidiéndole ‘cuatro años más’.
“Las conversaciones que he tenido con ustedes me motivan y me hacen un mejor presidente y un mejor hombre. Vine por primera vez a Chicago cuando tenía 20 años, y empecé a trabajar en grupos religiosos en las calles, donde vi por primera vez la esperanza y la cara de la clase trabajadora”.
Aseveró que el cambio verdadero solo puede ocurrir con la participación de la gente, y sus demandas sobre los políticos, “después de ocho años lo sigo creyendo. Este es el corazón estadunidense, la convicción de que somos creativos y siempre buscamos la felicidad”.
Entrando al tema del nuevo gobierno, Obama fue recibido con abucheos que rápidamente detuvo, hablando de su compromiso con Trump a hacer una transición tranquila tal como la hizo George W. Bush con él.
“Depende de todos nosotros asegurarnos de que nuestro gobierno pueda ayudarnos a lograr los muchos desafíos que todavía enfrentamos”, subrayó.
Hablando de la tensión que ha surgido entre él y Trump, Obama aseguró que “si alguien hace una reforma sanitaria mejor que la mía, ya lo he dicho, yo la apoyaré, porque no se trata de añadirse puntos, sino hacer que la sociedad esté bien”.
El primer presidente afroamericano, aseguró que EU es actualmente “un lugar mejor y más fuerte” que cuando él llegó al poder en 2009, y atribuyó esos avances a los esfuerzos del pueblo estadunidense que confió en el cambio hace ocho años.
“Ustedes fueron el cambio”, dijo Obama a los miles de asistentes.
Obama reconoció que a pesar de haber hecho historia como el primer mandatario afroamericano de EU, el racismo sigue vivo en el país, y queda “más trabajo por hacer” para eliminar los prejuicios contra las minorías y los inmigrantes.
El mandatario pidió a EU mantenerse “vigilante, pero no con miedo”, al defender que otras potencias que luchan por la hegemonía global, como Rusia y China, no la obtendrán a no ser que el país cambie drásticamente.





