A mi correo llegó una atenta invitación a participar en el homenaje celebración de la vida de Carlos González Herrera. Viene rubricada por la Universidad Autónoma de Chihuahua y el Departamento de Humanidades de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Se agradece y sin duda estaremos participando.
Nadie podría estar en desacuerdo respecto a que “La mejor manera de tenerlo presente es hablar y compartir con los demás de eso de lo que hemos tratado con él a lo largo de los años.
En suma, el objetivo de la invitación es para integrar una colección de ensayos que de manera crítica reflexionen sobre aspectos históricos y de la vida actual, de los distintos temas y problemas sociales abordados por la investigación académica…”

Y por supuesto, “el pretexto detonante de este esfuerzo integrador es recordar con creces esas conversaciones, esos momentos que enriquecieron nuestras vidas al ser compartidas con Carlos González Herrera, haciendo una de las actividades que más le apasionaban: dialogar, investigar, escribir y reflexionar para generar conocimiento histórico y social.”
Al margen de esta propuesta más que encomiable, necesaria, también lo recordamos como compañero estudiante de la maestría de Historia cursada en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) a mediados de los años 80 del siglo pasado, así como de la licenciatura de Antropología Social a fines de los 70.
La memoria nos regresa la imagen de un compañero amable y hasta cierto punto muchachero, jugando en el patio de la ENAH (en la parte alta del Museo Nacional de Antropología e Historia), a quitarle los gises que había sustraído David Ricardo de las aulas y quien tendría en ese tiempo unos tres años de edad.
Treinta años después, ellos: Carlos y David Ricardo como gustaba en llamarle por su nombre completo, habrían de encontrarse en otras aulas y otro propósito: la afectuosa relación de maestro y alumno en la maestría en Ciencias Sociales y Diseño de Políticas Públicas de la UACJ.
Recordamos a Carlos en otros espacios, pero, sobre todo, por sus trabajos publicados, uno de ellos La frontera que vino del norte escrito a partir de un estudio de caso en el área de El Paso, Texas, y Ciudad Juárez Chihuahua que le permitió hacer un recuento de las prácticas socioculturales de la región.





