Para que un mensaje funcione ha de ser modelado por los mensajeros. El mensaje contra la cultura de la corrupción ha sido enviado de muchas formas por el gobierno federal y el de los estados.
Todos están en contra de tal práctica. Pero eso es en el discurso.
No dudo que haya mucha gente que en esas instancias lo está también en la práctica. Más, el mensaje no llega a donde tiene que llegar. A la ciudadanía. A la sociedad, cuya fe o creencia en lo que los gobiernos dicen o muestran no creen. A pesar de lo que se diga del de la 4T
Hace un poco más de tres años se instauró en el país el Sistema Nacional Anticorrupción. Que se encargaría de: “proveer los insumos necesarios para que se puedan evaluar y consolidar las distintas acciones que las instituciones del Estado mexicano realizan para prevenir y controlar la corrupción”. No sucedió algo especial.
Lo que sea que esto sea fuere, una cosa es clara. Pretenden prevenir, controlar y erradicar la corrupción.
Eso en el discurso es valioso. Porque la corrupción no se puede erradicar, solo controlar.
¿Cómo lo va a hacer? Ahí está el Meollo del Asunto.
El control de la corrupción no se da o se impone en las instituciones siguiendo un manual operativo. Se tiene que dar primeramente en las personas. Cada una ha de controlar la corrupción propia. La que tiene que ver con la concupiscencia individual. Es decir:
Tiene que ver con el desorden de pasiones, sentimientos y deseos que se dan en el interior de la persona. Hay quienes la controlan, hay otras que no.
La suma del esfuerzo por controlar los deseos malsanos, las pasiones desenfrenadas requiere de una gran fuerza que se conoce como carácter.
El que genera la transformación de una institución o de una sociedad. De una persona.
Una de las responsabilidades de los funcionarios del SNA es la de proponer a la Comisión Ejecutiva la metodología para la medición de indicadores de corrupción. ¿Cuáles son estos?
Existen instrumentos de medición que son utilizados por agencias intencionales como Transparencia Internacional (TI) y su parte mexicana, Transparencia Mexicana, (TM).
Pero también la mide el INEGI, a través de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG).
¿Qué usan para medir? ¿Cómo se mide la corrupción en un país o sector del mismo?
La pregunta me la hicieron durante uno de mis seminarios del programa nacional Avanza Sin Tranza en Cuernavaca, Mor.
Estaba trabajando hace un par de semanas con personal del Supremo Tribunal de Justicia del Estado cuando un abogado que se desempeña ahí lanzó la pregunta.
Eso no es difícil de saber y definir, pero requiere de herramientas especiales. ¿Por qué?
Nadie va y registra su tranza o pide recibo de ella como para que tengamos un costo o un porcentaje. Lo que no indica que no hay herramientas para que cualquier persona pueda determinar tales casos. Pero sí existen.
Una es el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional.
Pero investigadores en la “Hertie School of Governance” en Berlín, la Universidad de Cambridge en Reino Unido, y la Universidad de Estudios Económicos de Bucarest, han desarrollado las siguientes propuestas de indicadores.
Índice de Integridad en el Sector Público (IISP), Índice de Sobornos, (IS), Índice de Riesgo de Corrupción (IRC), entre otros.
Todas con base en encuestas e investigaciones de campo que permite percibir el sentir de la población.
Se hace énfasis en la integridad. De igual forma lo hacemos en el Programa Nacional Pro-Integridad Avanza Sin Tranza.
La integridad incluye honestidad y va más allá. Es de mejor calidad y alcance.
Honestidad es decir la verdad, poner nuestras palabras de acuerdo a la realidad.
Integridad es confirmar la realidad a nuestras palabras.
Honestidad habla de lo que yo hago. Integridad habla de lo que yo soy.
La honestidad habla de lo que yo digo, integridad habla de lo que yo pienso.
La honestidad habla de mis actos públicos. La integridad habla de mis propios actos aunque nadie me esté viendo.
El sistema y las leyes contra la corrupción funcionarán cuando la gente, la sociedad perciba Integridad y la practique más que la honestidad.
Ésta última no es suficiente. Por eso la gente, la aceptaría el mensaje, pero ya no se lo cree. Por lo mismo el mensaje del gobierno contra la corrupción no funciona. Porque los mensajero no modelan el mensaje. Lo que urge hagan. Ahí El Meollo del Asunto.





