La disputa entre Países Bajos y China por el suministro de microchips desató una escasez global que ya provocó paros técnicos en armadoras y afectó a toda la cadena de autopartes en México. La crisis evidencia la dificultad de la industria automotriz mexicana para abastecerse localmente de componentes clave y su fuerte dependencia de la manufactura china.
En este contexto, las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, para reducir las importaciones de insumos chinos chocan con la realidad del sector y, a las puertas de la revisión del T-MEC, profundizan una incertidumbre que ha desacelerado la producción de vehículos en México.





