
Finalmente tus ansiadas dos semanas de vacaciones llegaron y, después de meses de planeación, reservaciones y ahorro, estás camino al destino turístico de tus sueños. Pero no llevas ni 24 horas junto al mar cuando despiertas en la madrugada con la sorpresita de una terrible intoxicación/gastritis/alergia que te arruinará por lo menos los tres siguientes días de libertad. Pues sí, ha todos nos ha pasado y para mí no hay absolutamente nada peor que pasar unos días en un nuevo lugar y no poder probar las delicias locales.
La comida tradicional de un país o una región determinada es fundamental para poder entender la cultura local y las visitas a mercados, casas (si tenemos conocidos del lugar la experiencia será aun mejor), bares tradicionales, cafeterías, supermercados y puestos callejeros nos abren nuevos horizontes para entender a la sociedad que visitamos. Pero, ¡aguas!
Valentía, prudencia y moderación deben ir de la mano o nos arriesgamos a quedarnos sin probar todo lo que queremos por enfermedad, o inminente bancarrota. Por eso les doy aquí algunos consejos para comer mejor mientras viajas. Por supuesto, hay miles de estilos y preferencias pero estos son los que me han funcionado a mí.
Antes de viajar:
- Investiga cuáles son las especialidades locales y los mejores lugares para probarlos. Pregunta a conocidos de la zona o gente que haya viajado antes a ese lugar cuál fue su experiencia. Toma en cuenta que cada paladar es un mundo: lo que les parezca buenísimo a ellos puede que no te parezca buenísimo a ti. Haz una lista con los platillos que quieres probar y en dónde será mejor hacerlo. Toma en cuenta tu presupuesto.
- Marca en un mapa (puedes usar Google Maps) o haz una lista con los lugares en los que te interesa comer que están cerca de tu hotel o de las atracciones turísticas que quieres visitar.Apunta horarios y checa si hay que hacer reservaciones. Así evitaras comer en trampas para turistas y gastar dinero en comidas que no valen la pena.
- Prepara un pequeño botiquín para emergencias.Más vale cargar con un poquito más que intentar explicar en japonés que tienes agruras.
Durante el viaje:
- Toma muy en cuenta las recomendaciones sanitarias del lugar que visitas y, si tienes dudas, mejor pregunta. Por ejemplo: si se puede o no tomar agua de la llave, si se deben desinfectar frutas y verduras o solo lavarlas.
- Acepta tus limitaciones.Si normalmente tienes gastritis y estás viajando en Oaxaca, comer mole y tlayudas tres veces al día durante cinco días no va ser una buena idea. Mejor elige una comida fuerte y modérate en las otras dos. Al final disfrutarás más y no te arruinarás el viaje.
- No desayunes en el hotel a menos que sea un buffet bien servido incluido en el precio de tu habitación. Investiga antes en Trip Advisor, ve las fotos y checa qué incluye. Un desayuno continental siempre será mas barato en el café de la esquina del hotel, o incluso comprando las cosas en el súper o el mercado.
- Los restaurantes de lujo no garantizan. Si lo que quieres esconocer la cultura local será mejor que visites mercados, restaurantes locales y puestos callejeros. Claro, todo con prudencia y siguiendo recomendaciones de otros viajeros o locales.
- Tener un presupuesto limitado no significa que tengas que comer mal. Ahorra haciendo una comida con ingredientes del mercado o súper (como un sándwich o ensaladas ya hechas) y gasta en una comida fuerte solo una vez al día. Si tu hospedaje tiene cocineta, ¡mejor aún! Compra especialidades locales como quesos, pan, carnes frías y verduras y prepáralas tú. Tendrás un festín por un precio bajo.
- Viaja con un termo, un topper y una botellas de agua. Puedes prepararte té o café en el hotel, comprar fruta y guardarla en el topper y ahorrar mucho dinero al no tener que comprar agua cada dos calles.
- Evita comer en cadenas y en lugares turísticos.Sí, yo sé, después de tres horas caminando bajo el sol lo que menos te importa en dónde comer, solo te quieres sentar. Pero para eso llevas tu mapa con lugares señalados. Evita lugares con menús interminables y traducidos a otro idioma que no sea el del país que visitas.
- Si la carta del restaurante incluye platillos regionales e internacionales (ya es mala señal, pero digamos que no tienes opción) elige las opciones regionales. Lo más probable es que sean más sabrosas ¡y estén mejor preparadas!
- La migración hace maravillas y en una sola ciudad puedes encontrar comida de muchos países. Investiga cuáles son las comunidades de migrantes más importantes en el lugar que visitas y date una vuelta por sus restaurantes. ¡Quién sabe! La mejor comida china de tu vida puede estar más cerca de lo que crees.
- Por último,atrévete a probar cosas nuevas. No te pases el viaje comparando todo a la cocina mexicana. Hay maravillas en todas partes, pero tienes que estar dispuesto a experimentar. (HuffPost)





