{"id":87919,"date":"2026-06-21T00:01:00","date_gmt":"2026-06-21T06:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinionpublica.tv\/portada\/?p=87919"},"modified":"2026-06-20T23:47:32","modified_gmt":"2026-06-21T05:47:32","slug":"stuart-mill-lo-sabia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinionpublica.tv\/portada\/stuart-mill-lo-sabia\/","title":{"rendered":"Stuart Mill lo sab\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Jos\u00e9 Woldenberg<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">___________________________<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace 167 a\u00f1os John Stuart Mill lo sab\u00eda: la libertad era esencial para una vida medianamente decente. No lo resolv\u00eda todo, pero sin ella los hombres quedaban atados al capricho de los poderosos. En su c\u00e9lebre y multicitado tratado Sobre la libertad, desde la introducci\u00f3n pon\u00eda los puntos sobre las \u00edes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el origen \u201cse entend\u00eda por libertad la protecci\u00f3n contra la tiran\u00eda de los gobiernos pol\u00edticos\u201d. No s\u00f3lo exist\u00eda una relaci\u00f3n asim\u00e9trica entre autoridades y s\u00fabditos, sino la posibilidad de que los segundos estuvieran sometidos a los abusos y caprichos de los primeros. \u201cEl Gobierno estaba ejercido por un hombre, una tribu o una casta que derivaba su autoridad del derecho de sucesi\u00f3n o de conquista, que en ning\u00fan caso contaba con el asentimiento de los gobernados\u201d. En esas circunstancias, \u201cel fin de los patriotas era fijar l\u00edmites al poder\u201d y esos l\u00edmites eran los que abr\u00edan paso al ejercicio de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa primera acepci\u00f3n, ese primer reclamo, sin embargo, era insuficiente porque la brecha entre gobernados y gobernantes se manten\u00eda intocada. Entre unos y otros exist\u00eda un oc\u00e9ano, se trataba de mundos diferentes, escindidos. Se pens\u00f3 que hab\u00eda que convertir a los gobernantes en \u201cdelegados\u201d que pudieran ser \u201crevocables\u201d. \u201cSolo as\u00ed podr\u00edan (los gobernados) tener completa seguridad de que no se abusar\u00eda jam\u00e1s en su prejuicio de los poderes del gobierno\u201d. Se trataba de que los gobernantes fueran electos y temporales. Ya no dos mundos sin puentes de comunicaci\u00f3n, sino personas \u201cidentificadas con el pueblo\u201d, de tal suerte que sus intereses fueran comunes. El puente imprescindible eran las elecciones, que los gobernantes estuvieran \u201catados\u201d a la voluntad popular y respondieran a ella. En esa situaci\u00f3n las libertades se ampliar\u00edan y multiplicar\u00edan dada la identidad entre los intereses de gobernantes y ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero de manera aguda, nuestro autor, escribi\u00f3: \u201cPero en las teor\u00edas pol\u00edticas y filos\u00f3ficas, como en las personas, el \u00e9xito saca a la luz defectos y debilidades\u201d. Mientras se so\u00f1\u00f3 con autoridades electas y revocables, con un poder emanado de la voluntad popular, la necesidad de limitar el poder pas\u00f3 a un segundo plano. Pero, cuando esos principios se hicieron realidad, afloraron nuevos problemas: \u201cel pueblo que ejerce el poder no es siempre el mismo pueblo sobre el cual es ejercido\u201d y \u201cel pueblo, por consiguiente, puede desear oprimir a una parte de s\u00ed mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ah\u00ed, de nuevo, la necesidad de limitar el poder (luego se hablar\u00eda de fraccionarlo), aunque sus titulares fueran producto de una elecci\u00f3n, porque el propio expediente comicial premia \u201cal partido m\u00e1s fuerte de la comunidad\u201d que sin restricciones pod\u00eda convertirse en una \u201ctiran\u00eda de la mayor\u00eda\u201d. Un mal no deseado pero que la din\u00e1mica de una sociedad, en la que palpitan diferentes idearios e intereses, puede acabar conformando un poder de unos que subordine a los otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eran necesarios mecanismos de protecci\u00f3n contra esa eventual tiran\u00eda de la mayor\u00eda, \u201ccontra la tendencia de imponer\u2026 sus propias ideas y pr\u00e1cticas como regla de conducta a aquellos que disientan de ellas, a ahogar el desenvolvimiento y, si fuera posible, a impedir la formaci\u00f3n de individualidades originales y a obligar a todos los caracteres a modelarse sobre el suyo propio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, el poder deb\u00eda ser normado, restringido, para no apabullar a los individuos y su desarrollo y para que una mayor\u00eda circunstancial no despojara de sus derechos a minor\u00edas igualmente coyunturales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El que quiera entender que lo entienda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Woldenberg ___________________________ Hace 167 a\u00f1os John Stuart Mill lo sab\u00eda: la libertad era esencial para una vida medianamente decente. 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