{"id":23904,"date":"2020-08-02T06:00:00","date_gmt":"2020-08-02T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinionpublica.tv\/portada\/2020\/08\/02\/el-debate-necesario-imposible\/"},"modified":"2020-08-02T06:00:00","modified_gmt":"2020-08-02T04:00:00","slug":"el-debate-necesario-imposible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinionpublica.tv\/portada\/el-debate-necesario-imposible\/","title":{"rendered":"El debate necesario, \u00bfimposible?"},"content":{"rendered":"<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-23903\" src=\"https:\/\/www.opinionpublica.tv\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/d7d6d0a2f1c6595fa60fff2fa5a221e9.jpg\" alt=\"\" class=\"caption\" title=\"Jos\u00e9 Woldenberg, acad\u00e9mico y primer presidente del IFE.\" width=\"270\" height=\"235\" \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">En democracia, se supone, el debate p\u00fablico no solo hace aflorar las diferentes visiones y propuestas que existen en la sociedad, sino que puede ayudar a ilustrar la complejidad de los problemas que se afrontan y sus eventuales soluciones. De eso, en teor\u00eda, se beneficiar\u00edan todos: gobierno y oposiciones y tambi\u00e9n y, sobre todo, los ciudadanos interesados en la vida p\u00fablica. Esa elevaci\u00f3n de la comprensi\u00f3n construir\u00eda un espacio para la discusi\u00f3n y el acuerdo, para afinar los diagn\u00f3sticos y las recetas, en una palabra, para inyectar razones e incluso sutileza a los acuerdos y desacuerdos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, como estamos viendo, el debate p\u00fablico no solo puede adelgazarse, empobrecerse, sino convertirse en lo contrario de lo que debe ser y producir. Nuestro debate, si es que as\u00ed se le puede llamar, semeja una alharaca de mon\u00f3logos autosuficientes encerrados en s\u00ed mismos que solo generan descalificaciones que nublan la comprensi\u00f3n de los asuntos p\u00fablicos, construye contendientes a modo, simplificando la complejidad y presagiando una espiral de desencuentros sin fin y una pol\u00edtica conducida a ciegas o con la sagacidad propia del capricho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo llegamos a ello? No resulta sencilla la respuesta, pero creo que la responsabilidad fundamental se encuentra en el discurso presidencial. Jam\u00e1s se le ha escuchado una contra argumentaci\u00f3n. Es decir, el intento por comprender un razonamiento contrario a sus convicciones, analizarlo en serio, desmenuzarlo, demostrar que lo entiende y valora, contradecirlo, desmontarlo aportando informaci\u00f3n o una plataforma de observaci\u00f3n alternativa. No. Lo suyo son los adjetivos que descalifican y con ello da por saldado el asunto. Como si sus verdades fueran Las Verdades, como si su razonamiento fuera el \u00fanico posible, como si las cosas fueran transparentes y contundentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema mayor es que esa ret\u00f3rica parece darle frutos. Ha construido un relato con puentes deficientes con la realidad pero que encuentra legiones de seguidores. Liberales contra conservadores, la mafia en el poder contra el pueblo, y s\u00edgale usted. Ese manique\u00edsmo exacerbado no produce conocimiento de lo que est\u00e1 en juego en cada una de las pol\u00edticas, no ayuda a entender la densidad de nuestros retos e impide una discusi\u00f3n medianamente racional e ilustrada. Pero eso s\u00ed, crea un ej\u00e9rcito de seguidores fieles y entusiastas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asunto se complica porque las oposiciones partidistas, a pesar de sus esfuerzos, no logran ocupar el centro de la atenci\u00f3n p\u00fablica y las organizaciones civiles, los medios y la academia dif\u00edcilmente pueden adquirir la centralidad del titular del poder Ejecutivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si a ello sumamos el universo de las redes, el c\u00edrculo vicioso parece cerrarse. Un paseo superficial por Twitter ilustra de manera inmejorable la substituci\u00f3n del debate racional por la diatriba descalificadora. Cierto, no faltan los tuiteros que hacen un esfuerzo m\u00e1s que loable por desarrollar sus argumentos, presentar evidencias, argumentar con respeto y tratar de clarificar el punto; pero la inmensa mayor\u00eda de esa feria de egos enfebrecidos solo tiene un arsenal de adjetivos para adherirse a los suyos y combatir a los que piensan diferente a ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como si sus \u201cverdades\u201d fueran evidentes, como si las intenciones de sus adversarios siempre fueran aviesas, como si alinearse acr\u00edticamente en el bando de sus preferencias les otorgara superioridad moral. Convirti\u00e9ndose as\u00ed en un espacio t\u00f3xico en el que cada cual reafirma sus certezas, impidiendo el flujo de un aut\u00e9ntico debate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n del pa\u00eds no pinta bien. Eso lo sabe cualquiera dispuesto a tomar nota de los efectos de las crisis combinadas de salud y econ\u00f3mica (con derivaciones m\u00e1s que inicuas en el terreno social). Quiz\u00e1 lo primero que deber\u00edamos intentar es abrir las posibilidades francas de un debate en el cual los an\u00e1lisis fundados, los planteamientos informados y los argumentos y las pruebas estuvieran en el centro. Piensen nada m\u00e1s en lo que ser\u00eda el ruido de las redes sin calificativos o el discurso presidencial sin adjetivos.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Woldenberg<br \/> Escritor y ensayista. Su m\u00e1s reciente libro es\u00a0<em>En defensa de la democracia<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En democracia, se supone, el debate p\u00fablico no solo hace aflorar las diferentes visiones y propuestas que existen en la sociedad, sino que puede ayudar a ilustrar la complejidad de los problemas que se afrontan y sus eventuales soluciones. 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