{"id":1616,"date":"2016-08-03T06:00:00","date_gmt":"2016-08-03T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinionpublica.tv\/portada\/2016\/08\/03\/volver-a-bobbio\/"},"modified":"2016-08-03T06:00:00","modified_gmt":"2016-08-03T04:00:00","slug":"volver-a-bobbio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinionpublica.tv\/portada\/volver-a-bobbio\/","title":{"rendered":"Volver a Bobbio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda de Lourdes \u00c1lvarez Icaza Longoria (Compiladora). Di\u00e1logos. Al encuentro con la democracia en la obra de Norberto Bobbio. CIDHEM. Morelos, M\u00e9xico. 2016. 177 p\u00e1gs.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el d\u00e9cimo aniversario de su muerte, el Centro de Investigaci\u00f3n y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM), organiz\u00f3 el I Congreso Internacional Norberto Bobbio, en Cuernavaca, Morelos del 19 al 21 de noviembre de 2014. Y como uno de sus frutos apareci\u00f3 el libro que re\u00fane algunas de las ponencias que se discutieron entonces.<br \/>Se trata de un haz de escritos que abordan desde distintos \u00e1ngulos la multifac\u00e9tica obra del autor italiano, pero cuyo centro, es en efecto, el tema de la democracia. (Escriben Elisabetta Di Castro, Josep Ma Reniu, Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Santill\u00e1n, C\u00e9sar Cansino, Enrique Gonz\u00e1lez Casanova, Laura Baca y Freddy Mari\u00f1ez, adem\u00e1s de la compiladora).<br \/>Del conjunto de textos \u2013por cierto, muy variados y desiguales- retomo algunos temas que me importan de manera especial.<br \/>El contexto. Bobbio vivi\u00f3 el ascenso del fascismo, la guerra, la guerra fr\u00eda y al final, el desplome del mundo sovi\u00e9tico y una cierta hegemon\u00eda el ideal democr\u00e1tico. Es en ese terrible siglo XX en el cual forja su convicci\u00f3n sobre la superioridad moral y pol\u00edtica e la democracia. Es un combate a varios flancos: contra el totalitarismo sovi\u00e9tico que luego de la guerra se expandi\u00f3 por Europa Oriental, tal y como antes hab\u00eda cuestionado las dictaduras de derecha (el fascismo y el nazismo).<br \/>Son los procedimientos de la democracia y la asimilaci\u00f3n de que las sociedades no son monolitos, sino m\u00e1s bien espacios habitados por intereses, sensibilidades y nociones diversas e incluso contrapuestas, lo que le hace insistir en que es necesario ofrecer un cauce institucional para la expresi\u00f3n y recreaci\u00f3n y competencia de esa pluralidad de corrientes pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas. Es, por supuesto, una elaboraci\u00f3n acad\u00e9mica con fines pol\u00edticos, soportada en los fuertes pilares del pensamiento pol\u00edtico cl\u00e1sico \u2013que Bobbio manejaba de forma magistral-, pero adem\u00e1s una reacci\u00f3n beligerante contra aquellos intentos que pretend\u00edan encuadrar la vida en sociedad bajo una sola ideolog\u00eda, una solo organizaci\u00f3n, un solo liderazgo. Y ello porque conoci\u00f3 de primera mano los estragos humanos a los que conduc\u00eda esas acometidas.<br \/>Liberalismo y democracia. Bobbio nos ayud\u00f3 a esclarecer y comprender el sentido de ambos conceptos y las relaciones \u2013no siempre arm\u00f3nicas- entre ellos. El liberalismo est\u00e1 movido por la intenci\u00f3n de contener, por poner diques, al poder estatal desatado. Se trata de reivindicar \u2013con justeza- una serie de garant\u00edas individuales que las instituciones estatales no deb\u00edan invadir para no degradar la vida en sociedad. Las libertades de pensamiento, expresi\u00f3n, religiosa, eran parte fundamental de un proyecto civilizatorio que deseaba garantizar a los individuos una zona de libertades necesarias para una vida digna.<br \/>Pero la democracia, daba un giro a la tuerca: no solo se trataba de sujetar al Estado y generar zonas de autonom\u00eda individual, sino de incorporar a los ciudadanos a los asuntos p\u00fablicos: los derechos a la organizaci\u00f3n, a votar y ser votado, a participar en la \u201ccosa p\u00fablica\u201d, a ser no solo representado sino tambi\u00e9n representante, eran la derivaci\u00f3n natural de la promesa que portaba la democracia: la soberan\u00eda era popular y la misma reclamaba participaci\u00f3n en los asuntos p\u00fablicos. Se podr\u00eda decir que para serlo, la democracia requiere incorporar el bagaje del liberalismo, pero que el solo despliegue del liberalismo no construye democracia.<br \/>Democracia, liberalismo y socialismo. Pero Bobbio fue m\u00e1s all\u00e1. Intent\u00f3 fundir la tradici\u00f3n liberal-democr\u00e1tica con la socialista. Cierto, se requer\u00eda fortalecer el goce de las libertades; cierto, se necesitaba apuntalar los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos; pero incluso para que estos se establecieran sobre bases s\u00f3lidas se requer\u00eda una sociedad medianamente integrada. En eso me recuerda a Leszek Kolakowski cuando escrib\u00eda que a \u00e9l le hubiera gustado amalgamar tres tradiciones: en la econom\u00eda, la socialista, en la pol\u00edtica, la liberal-democr\u00e1tica y en la cultural, la conservadora.<br \/>Pues bien, Bobbio insisti\u00f3 en la necesidad de un socialismo liberal o de un liberalismo social. Y en efecto, quiz\u00e1 los dos grandes valores que puso a circular la modernidad \u2013igualdad y libertad- han sido reivindicados con fuerza y pertinencia por el socialismo y el liberalismo, respectivamente. Pero \u2013nos dir\u00eda el fil\u00f3sofo italiano- a estas alturas optar por uno solo de ellos, parecer\u00eda suicida. Porque la pretensi\u00f3n de construir la igualdad social sin libertades ha edificado aut\u00e9nticos infiernos en la tierra: reg\u00edmenes dictatoriales y a\u00fan totalitarios que acabaron persiguiendo y aniquilando a todos aquellos que no estuvieran dispuestos a postrarse ante ellos.<br \/>En el otro extremo, la simple libertad sin contrapesos, es decir, el solo despliegue del mercado y la conversi\u00f3n de las personas en mercanc\u00edas, no solo desemboca en la libertad del coyote para comerse a las gallinas (como dir\u00eda Isaiah Berlin), sino en sociedades altamente polarizadas, generadoras de exclusi\u00f3n, dominio y discriminaci\u00f3n. Por ello su sensato y dif\u00edcil intento por fundir dos tradiciones: la liberal y la socialista. Porque, bien vistas las cosas, ambas merecen para \u201chumanizarse\u201d, para estar a la altura de la compleja y contradictoria vida contempor\u00e1nea, una fuerte inyecci\u00f3n de los valores que porta su contraria.<br \/>Reforma o revoluci\u00f3n. Bobbio adem\u00e1s fue un reformista. En su obra es f\u00e1cil detectar esa pulsi\u00f3n, esa convicci\u00f3n: en democracia \u2013dir\u00eda- es posible transformar, con participaci\u00f3n, \u201clas cosas\u201d. Y aqu\u00ed adelanto una hip\u00f3tesis (quiz\u00e1 una mera especulaci\u00f3n). Como buen observador de las tensiones internacionales, de los cambios traum\u00e1ticos que hab\u00edan sellado el destino de diferentes naciones y de las llamadas revoluciones socialistas, Bobbio entendi\u00f3 que el expediente de la violencia nunca resultaba anodino.<br \/>Que como f\u00f3rmula para el cambio pod\u00eda incluso ser efectiva, pero que siempre dejaba una secuela que no era f\u00e1cil, despu\u00e9s, desechar. Porque la violencia tiene su propia din\u00e1mica, su propia l\u00f3gica. Si al principio se le utiliza contra los \u201cenemigos\u201d, luego se acabar\u00e1 usando contra los antiguos aliados y al final contra los propios compa\u00f1eros. La figura de las revoluciones que acaban devorando a sus propios hijos surge de esa mec\u00e1nica, al parecer, imparable. Y los ejemplos sobran: desde la revoluci\u00f3n francesa hasta la sovi\u00e9tica, pasando por la china o la cubana, viejos aliados acabaron combati\u00e9ndose a muerte \u2013sin met\u00e1fora-.<br \/>Pero adem\u00e1s, porque en las ant\u00edpodas del ideal democr\u00e1tico se encuentra el expediente de la violencia. Si los reg\u00edmenes autoritarios \u2013casi por definici\u00f3n- requieren marginar, contender, perseguir y\/o acabar con sus oponentes (que para ellos no son m\u00e1s que la expresi\u00f3n del Mal); la democracia supone y asimila que en la diversidad de expresiones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas se encuentra buena parte de la riqueza de las sociedades, y que desear exorcizarla, no es m\u00e1s que una apuesta suicida. Por ello, mientras en democracia se intenta ofrecer un cauce para la expresi\u00f3n, recreaci\u00f3n, convivencia y competencia de la diversidad pol\u00edtica, lo que supone intentar congelar a la violencia como expediente pol\u00edtico; en los reg\u00edmenes autoritarios la violencia se convierte en un instrumento connatural a los afanes por desterrar a las oposiciones pol\u00edticas.<br \/>Las promesas incumplidas de la democracia y los problemas que debe afrontar. Pero Bobbio sab\u00eda y siempre supo que la democracia no era una estaci\u00f3n terminal en la que supuestamente florecer\u00eda la armon\u00eda y se desterrar\u00edan los conflictos. Esa no pod\u00eda ser m\u00e1s que una versi\u00f3n ingenua y desinformada o demag\u00f3gica. Y por ello diseccion\u00f3 las promesas que se desprend\u00edan del ideal y que no hab\u00edan sido cumplidas y los nuevos retos que aparec\u00edan en el horizonte. Y creo que en Am\u00e9rica Latina, una vez cursada la fase optimista que restableci\u00f3 o creo reg\u00edmenes democr\u00e1ticos en la regi\u00f3n, es menester detectar e intentar trascender los nutrientes de un cierto desencanto con la democracia.<br \/>Porque nada garantiza que nuestras contrahechas democracias est\u00e9n condenadas a pervivir: pueden desgastarse, degradarse e incluso ser sustituidas por reg\u00edmenes autoritarios. Ya lo sabemos y nunca est\u00e1 de m\u00e1s recordarlo: la historia est\u00e1 por hacerse, no hay leyes que se cumplan de manera necesaria, y los sistemas que ofrecen cauce a la recreaci\u00f3n del pluralismo pueden fenecer. Y en Am\u00e9rica Latina, como en su momento lo se\u00f1al\u00f3 el PNUD, la pobreza y la desigualdad pueden ser un piso demasiado resbaladizo para edificar democracias s\u00f3lidas. Ese rasgo estructural de nuestro continente irradia tensiones y rencores que debilitan el cemento de cohesi\u00f3n social que reclama la democracia para reproducirse de manera m\u00e1s o menos integral.<br \/>Por supuesto, el listado de las asignaturas que hay que atender podr\u00eda enunciarse sin demasiados problemas, pero el quid de la cuesti\u00f3n \u2013creo- es que en A.L. nuestras naciones -unas m\u00e1s y otras menos- son incapaces de generar ese sentimiento de inclusi\u00f3n, de pertenencia que es imprescindible para asumirse como parte de la sociedad y digamos \u201csu proyecto\u201d. Seguimos siendo \u2013y el caso de M\u00e9xico lo ejemplifica de manera pr\u00edstina- sociedades escindidas, polarizadas; m\u00e1s un archipi\u00e9lago de clases, grupos y pandillas que no se reconocen entre s\u00ed que eso que algunos cursis llaman un \u201ctejido social\u201d. Pues bien, si queremos robustecer a nuestras incipientes democracias (y no erosionarlas a\u00fan m\u00e1s), y tejer una sociedad menos fracturada, estamos obligados a revertir la oce\u00e1nica desigualdad que modela nuestras relaciones sociales.<br \/>Por todo ello, leer y releer a Bobbio tiene sentido.<br \/>Revista de la Universidad de M\u00e9xico N\u00ba 149, julio 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda de Lourdes \u00c1lvarez Icaza Longoria (Compiladora). Di\u00e1logos. Al encuentro con la democracia en la obra de Norberto Bobbio. CIDHEM. 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