Las empresas de inteligencia artificial enfrentan una creciente necesidad de datos de alta calidad para entrenar sus modelos. En ese contexto, Anthropic puso en marcha un proyecto de escaneo destructivo que consiste en comprar libros físicos, cortar sus lomos para digitalizar sus páginas y posteriormente desechar los ejemplares.
La práctica cobró relevancia tras una disputa judicial sobre derechos de autor. Mientras los documentos internos hablan de un esfuerzo por escanear una enorme cantidad de obras, libreros y especialistas señalan que los ejemplares adquiridos suelen ser libros técnicos, especializados y descatalogados, sin pruebas de que se estén destruyendo piezas únicas o de valor patrimonial excepcional.
Este escaneo destructivo ha reavivado el debate sobre derechos de autor, preservación de libros y el uso de obras impresas como fuente de conocimiento para el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial.
Créditos: DW en español.





