Los ataques en Medio Oriente han puesto en riesgo la infraestructura que sostiene gran parte del Internet global. Drones iraníes han afectado centros de datos en Bahrein y Emiratos Árabes, causando fallas en servicios clave y bancos. La interrupción también golpeó a India y Pakistán debido a la redirección del tráfico por cables submarinos que transportan más del 95% del flujo mundial.
La vulnerabilidad aumenta en zonas críticas como el Estrecho de Hormuz y el Mar Rojo, donde reparar un cable puede tomar semanas por el conflicto. Aunque existen rutas de respaldo, un ataque directo a estos sistemas puede tensar una red diseñada para ser redundante, no para estar en medio de una guerra.
Créditos: DW en español.





