Desgarrados y sangrientos
Raúl Ruiz ___________________________ Hubo un tiempo. En el que pudo haberse salvado la patria. Así lo creí por varios años. Pero ya no. Parecía que teníamos el empaque nacionalista suficiente para solventar nuestras diferencias entre grupos, pensamiento, sentimientos y razonamiento. Los cordeles del poder parecían estables y consistentes. Las finanzas firmes, nuestra presencia internacional muy respetada y respetable. La violencia, controlable. Estábamos tan sólidos, que la pisada de la presidenta con A, era tan sonora, que sus 40 kilos de





