
Como parte de las actividades del Taller Internacional de Conservación y Restauración de Arquitectura de Tierra (TICRAT) se llevó a cabo la conferencia “Restauración y adecuación de la Biblioteca Franklin”, una plática a cargo del arquitecto Alfonso Aguirre en la que se detalló el proceso de rescate de una de las construcciones antiguas más emblemáticas de la ciudad de Parral: el Teatro Hidalgo.
Alfonso Aguirre Caballero fue director de Planeación del gobierno municipal de Parral durante la pasada administración, y dentro de las acciones que le tocó desarrollar en este cargo estuvo la restauración y adecuación del edificio histórico en cuestión, el cual se encontraba prácticamente en ruinas. Durante su plática, el arquitecto habló acerca de cómo se trabajó para reutilizar este espacio, una parte como biblioteca y otra como teatro al aire libre.
Entre la investigación previa que se realizó para el desarrollo de este proyecto, el arquitecto relató que se encontró evidencia de la existencia de este espacio como templo y convento desde 1641, sin embargo, se edificó de nuevo en el año 1699 y con el paso de los años se fue deteriorando hasta que finalmente, en 1905, fue reconstruido como teatro.
“Este fue por muchos años el único teatro de Parral, y daba evidencia de la elegancia arquitectónica de la ciudad hace más de 100 años”, mencionó el arquitecto, quien mostró una serie de fotografías antiguas en donde se constata la belleza y grandeza de este espacio a principios del siglo XX. Dijo también que cuando el teatro fue construido se aprovecharon los muros del antiguo templo, por lo que aun hoy esta construcción contiene elementos originales de finales del siglo XVII.
En 1928 el teatro sufrió un incendio que provocó su desuso por varios años y en 1940 tres viviendas fueron construidas en parte del espacio del inmueble, en el ala contigua a la calle Donato Guerra.
En el año 2013 se comenzó con el proyecto de rehabilitación, cuando el gobierno municipal realizó un convenio con la logia masónica que hasta hoy utiliza una parte del lugar. “Cuando iniciamos la liberación del espacio, es decir, retirar todos los elementos que no pertenecían a la construcción original, nos dimos cuenta de que había muros del teatro, muros de las casas, muros del convento, por lo que fue necesario un trabajo minucioso. Todo se hizo a mano, con marro y cincel y acarreo del escombro en carretillas”, mencionó.
Habló también acerca de los hallazgos arqueológicos que se realizaron durante este proceso. “Se encontraron unas osamentas antiguas, lo cual era predecible ya que antes era común sepultar a las personas adentro de los templos”, comentó el expositor, y dijo que esta situación contrario a frenar la obra, la dio mayor difusión y la hizo aún más interesante. “Los arqueólogos del INAH acudieron de inmediato y atendieron el hallazgo, no hubo retraso en el desarrollo de la obra por este hecho”, dijo.





