
El fenómeno Trump mantiene activos sus frentes y la posibilidad de una victoria sigue abierta.
Ante este peligro, de consecuencias catastróficas para México, el Gobierno de Enrique Peña Nieto ha decidido poner en marcha una revisión general de sus cuentas y estudiar con detalle el alcance real de las amenazas del candidato republicano.
Para ello, se han analizado los tratados, sometido a test de stress a los bancos y escrutado los balances de las grandes corporaciones y fortunas familiares del país.
El resultado, según fuentes oficiales, ha sido que México está preparada para resistir al huracán, aunque los efectos no serán leves. “La victoria de Trump supondría una incertidumbre brutal”, señala un miembro de la cúpula gubernamental.
La amenaza es de tal calibre que todo está en revisión. A la auditoria general se ha sumado un análisis pormenorizado de las consecuencias que tendría el recorte de remesas (15.000 millones de dólares en los primeros siete meses del año) y sobre todo, la ruptura del Tratado de Libre Comercio.
El Gobierno considera que un Trump victorioso, a pesar de los límites que le impondrían las Cámaras, sí tendría margen de maniobra para fulminar el acuerdo mediante una decisión ejecutiva. Frente esta posibilidad, la respuesta que se plantearía sería un recurso ante la Organización Mundial de Comercio. “Ahora bien, que nadie se engañe, el resultado sería malo para los dos”, señala una alta fuente gubernamental.
Para México sólo hay una salida buena: que gane Hillary Clinton. Con ella al mando, el Ejecutivo de Peña Nieto siente que navegaría por un mar conocido. Habría desavenencias, se discutirían los términos del tratado de libre comercio pero se respetarían las reglas de juego. “No estamos en contra de una revisión entendida como una actualización”, señalan la citadas fuentes.





