Una verdadera repasada le ha puesto la secretaria de gobierno, Olga Sánchez Cordero, a nuestro ya no tan querido especialmente en Tabasco presidente, Andrés Manuel López Obrador.
La Cuarta Transformación es feminista.
El presidente ya no dijo nada. Sabe que tiene un compromiso con el feminismo, con doña Olga y sabe que enfrentar al feminismo misándrico de género que promueve su secretaria de gobernación, no es saludable. Menos recomendable.
¿Cómo lo iría en privado a la secretaria? Esa es otra historia que sólo los muy cercanos a ambos sabrán. Pero no creo que le haya ido muy bien.
Lo sabremos, tarde o temprano lo sabremos.
Don Andrés es de las personas que apunta todas las contrariedades a su doctrina, a su enseñanza, a su cátedra. Él siempre tiene otros datos. Y aquí no los sacó.
Es cierto que no hay quién coma lumbre y Don Andrés, no lo hizo, esta vez.
Por su parte, la señora Sánchez Cordero fue tajante y no condescendió con su jefe. Y es que ella obedece a una causa ulterior. Al feminismo misándrico de género.
Ella es de las principales promotoras y protectoras del feminismo en el país.
El incidente al que refiero sucede en la charla diaria del presidente con algunos periodistas cuando le preguntan sobre el feminicidio. Esto debido a que el 25 de noviembre se dedica a concientizar a la gente sobre la violencia que sufren las mujeres. Oficialmente se conoce como El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Esta es una fecha más de las muchas que tienen en el calendario, en que el feminismo sale a las calles a hacer patente lo que las mujeres sufren a manos de algunos hombres. Que no de todos.
Al ser cuestionado López Obrador si consideraba que las causas de un homicidio son las mismas que un feminicidio, respondió que sí.
La pregunta creo que le fue dirigida con toda la intención de conocer y hacer pública una posición que le han reclamado y que no ha querido aceptar abiertamente. Ahora lo hizo. Y agregó:
“En general sí, porque ha habido mucha desintegración en las familias, mucha pérdida de valores. Entonces sí necesitamos luchar por una sociedad mejor, por hacer valer la justicia, porque no predomine lo material, por poner por delante el amor al prójimo, por hacer entender a todos, de que sólo siendo buenos podemos ser felices”, contestó el presidente.
Como diariamente hace, Don Andrés empezó a dictar su cátedra o “choro mareador” para algunos y en el pecado llevó la penitencia. Eso no lo aguantó la señora Sánchez Cordero.
Y, por si fuera poco, Don Andrés enfatizó que: “su gobierno” no es el principal violador de los derechos humanos.
El presidente frecuentemente “se cura en salud” para tratar de establecer el punto que le interesa. En esta ocasión que no violan los derechos humanos.
Le interesa en forma particular porque el movimiento feminista le ha reclamado con fuerza. Por ello hace la afirmación para asegurar que el concepto quede bien firme y los medios lo repitan. Sólo que esta vez en el auditorio se encontraba Doña Olga Sánchez Cordero. Que encabeza la cúpula feminista misándrica de género en el país.
La señora, al tomar el púlpito acotó de manera definitiva y firme a su líder y jefe.
“Las causas del feminicidio, concretamente, no son las mismas de un homicidio violento en contra de una mujer, por otras razones”, expresó la titular de Segob.
Así de claro, así de contundente. Y agregó: “El machismo mata, destruye las vidas de las mujeres y limita el desarrollo de nuestro país”, dijo Sánchez Cordero y señaló que es momento de decir basta de feminicidio.
“La Cuarta Transformación es feminista”, apuntó la secretaria de Gobernación. Y con ello le colocó una pañoleta verde al régimen actual.
Unas horas después, llegarían las feministas hasta el Zócalo de la Ciudad de México para hacer patente la importancia de la fecha.
Para ello harían como siempre hace el feminismo misándrico de género, manifestar violentamente su ira y reprobación a los feminicidios, destruyendo todo a su paso. Ahí El Meollo del Asunto.





