Se ha venido circulando en las redes sociales, el caso del salario del rector de la UACJ, Juan Ignacio Camargo Nassar. A primera vista, no parece merecer mucha atención debido a que el rector, como servidor público, debe percibir un salario por el desempeño de sus funciones.
Tal parece que en tela de juicio está el hecho de que dicha remuneración es de cierto modo excesiva, grosera e injustificada por ser la cantidad de $315,000.00 pesos mensuales. Más aun, siendo el nuevo paradigma nacional el de el adelgazamiento del gobierno mediante medidas que produzcan un balance entre erario y servicio público de calidad.
Así pues, tenemos en el caso de la UACJ, una disonancia en cuanto a las nuevas expectativas de gobierno y las expectativas desde el punto de vista del gobernado. El común denominador gobierno-gobernado viene a ser maximizar los recursos del erario en una dimensión lógica, con eficiencia, con ética, con raciocinio, y primordialmente, con alta correspondencia y equilibrada contraprestación.
Ya las políticas públicas están inclinadas a fortalecer el estado de derecho y una verdadera gobernancia a todos los niveles de gobierno. A este nuevo paradigma de gobernancia se han escapado los entes públicos del estado encargados de cumplir con una función prioritaria del estado mexicano; los entes de educación superior, o sean las universidades públicas.
Tal es el caso de la UACJ la cual a todas luces despliega un comportamiento contrario a la verdadera gobernanza prescrita esta por la OECD. La UACJ no practica la integridad, la honestidad, la sinceridad, la transparencia y la responsabilidad.
Con las acciones desplegadas por esta universidad no está asegurando el cumplimiento de los fines del estado al no contribuir con una eficiencia en el uso de los fondos del erario, no está promoviendo el combate contra la corrupción, pero si esta perpetuando la cultura arraigada del desdeño por la ley y la ética, desdeño por la transparencia, y desdeño por el buen gobierno.
Como ciudadanos es nuestro deber participar activamente para que esta universidad cumpla con su deber hacia los ciudadanos quienes son los que la sostienen y a los que está obligada no solo a dar los servicios educativos, sino igualmente a cumplir con su responsabilidad social.
Como ciudadanos también es nuestro deber hacer que la UACJ cumpla con el paradigma de la Nueva Gestión Pública, la cual ya está contemplada como espíritu de las leyes en el nuevo sistema jurídico mexicano.
Dentro del anterior paradigma, como ciudadanos responsables debemos hacer cumplir a esta universidad con «Los Siete Principios de la Vida Pública», a menudo descrito como «los Principios de Nolan», estos son:
- Los titulares de cargos públicos o servidores públicos, deben tomar decisiones únicamente en términos de interés público.
- Integridad
Los titulares de cargos públicos o servidores públicos, deben evitar someterse a cualquier obligación con las personas u organizaciones que puedan intentar inapropiadamente influir en ellos en su trabajo. No deben actuar ni tomar decisiones para obtener beneficios financieros u otros beneficios materiales para ellos mismos, su familia o sus amigos. Deben declarar y resolver cualquier interés y relación.
- Objetividad
Los titulares de cargos públicos o servidores públicos, deben actuar y tomar decisiones de manera imparcial, justa y por mérito, utilizando las mejores pruebas y sin discriminación ni parcialidad.
- Responsabilidad
Los titulares de cargos públicos o servidores públicos, son responsables de sus decisiones y acciones al público y deben someterse al escrutinio necesario para garantizarlo.
- Apertura-Transparencia
Los titulares de cargos públicos o servidores públicos, deben actuar y tomar decisiones de manera abierta y transparente. La información no debe ser retenida al público a menos que existan razones claras y lícitas para hacerlo.
- Honestidad
Los titulares de cargos públicos o servidores públicos deben ser veraces.
- Liderazgo
Los titulares de cargos públicos o servidores públicos, deben exhibir estos principios en su propio comportamiento. Deben promover y apoyar de manera activa los principios y estar dispuestos a desafiar los malos comportamientos dondequiera que ocurra.





