
Ciudad de México.- El sector de la construcción en las entidades federativas del país registró en los primeros meses del 2019 su peor inicio de los últimos nueve años.
¿El motivo? La política de austeridad y de consolidación fiscal de la administración federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el primer bimestre del año en curso, el valor de la construcción generado en los estados cayó 2.4% a tasa anual real, el peor resultado, para un mismo periodo de comparación, desde el 2010 (-6.4 por ciento).
Este comportamiento derivó del descenso de 11.7% de la obra pública, mientras el sector privado, con una aportación de 62.4% del valor total nacional, presentó un crecimiento de 4.2 por ciento.
Lo anterior significa que los recursos públicos para gasto en inversión disminuyeron con el fin de “apretarse el cinturón” y mantener un superávit primario; esta situación la ha tratado de amortiguar la Iniciativa Privada, aunque ha sido insuficiente para evitar que el valor total de la construcción —el cuarto sector más importante de la economía mexicana— se contrajera.
Por el lado positivo, la meta se consiguió, ya que en los primeros dos meses del 2019 se exhibió un superávit primario de 57,665.4 millones de pesos, cifra que significó el mayor nivel en los últimos seis años (considerando sólo el primer bimestre), así como una tasa anual de 663.1% en términos reales, según información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
No obstante, esta consolidación fiscal incitó a reducciones presupuestarias, particularmente en la inversión pública.
Entre enero y febrero del año en curso, el gasto de capital presupuestario se redujo 0.6% anual real, mientras la inversión física presupuestaria, el componente más importante del gasto de capital (concentró 82.4%), decreció 5.8%; por esta dinámica, la obra pública fue a la baja, lo que impactó al sector de la construcción.
Otra forma de explicar la variación negativa de -2.4% del valor de la construcción de las entidades federativas es, en gran medida, por las caídas en la producción de edificios industriales, comerciales y de servicios (2.7%); carreteras, caminos y puentes (9.6%), y obras de transporte en ciudades y urbanización (9.5 por ciento). Estos tipos de obras contribuyeron, en conjunto, con 42.4% del total.
Destacados
A nivel local, 14 estados mostraron aumentos en el valor de producción durante el primer bimestre del 2019, destacando Baja California Sur (61.2% anual real), Veracruz (53.5%), Campeche (53.1%), Tlaxcala (52.9%) y Michoacán (52.7 por ciento).
Es importante mencionar el caso de Baja California Sur, el estado con mayor dinamismo económico en el sexenio federal anterior. El boom turístico de la entidad impulsó al sector de la construcción, especialmente edificios industriales, comerciales y de servicios, así como viviendas.
También destaca Campeche, sumergido en una recesión económica por los bajos precios del petróleo y el descenso en la producción de hidrocarburos. El aumento en la construcción es prueba de la diversificación sectorial que está realizando el gobierno estatal para contrarrestar la dependencia a la minería petrolera.
En el otro extremo, los retrocesos más pronunciados en el valor de la construcción se observaron en Zacatecas (62.0%), Tabasco (48.6%) y Oaxaca (45.9 por ciento). El Estado de México, Nuevo León y Jalisco son los territorios con mayor contribución al total de la producción, que en conjunto suman 30.1 por ciento.
En obra pública, 19 entidades mostraron desplomes en la producción durante el lapso de estudio, resaltando Oaxaca (82.0% anual real), Quintana Roo (70.3%) y Nayarit (66.9%); en este sector contratante Tlaxcala, Puebla y Colima presentaron el mayor dinamismo.
En este sentido, que los estados obtuvieran cifras positivas en obra pública se explica por el uso de dinero estatal, la adquisición de un financiamiento para inversión pública productiva o la liberación de recursos federales sólo para algunos territorios.
En general, la disminución en el sector de la construcción de las entidades federativas del país mermará la generación del empleo en el corto plazo, ocasionando un efecto negativo en el consumo privado. (El Economista)





