No es una película de vaqueros, ni una escena de ‘Lo Que El Tiempo Se Llevó, en la que el sur esclavista de Estados Unidos gana la guerra, pero el tiempo no se ha llevado nada, los prejuicios aquí siguen.
Se trata de una escena cotidiana en la que un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos usa su látigo para evitar que un haitiano llegue al campamento que han montado algunos miles de inmigrantes a orillas del Río Bravo entre Ciudad Acuña, Coahuila, México y Ciudad del Río en Texas.

Dicen las autoridades que a estos miles de migrantes los trajeron los polleros y no hay duda de eso, aunque más bien los trajo la creciente situación de pobreza y desigualdad en sus países de origen.
Su patrimonio está contenido en tres bolsas de comida y algunos refrescos y su futuro, en la cara de desesperación de verse cazados como animales. Si el lector pudiera poner palabras en la boca del vaquero, ¿qué se imagina usted que le estaría diciendo al haitiano en esta escena?





