Bajar la violencia

Aún no encuentro en las encuestas de salida del 1 de julio una respuesta definitiva a una pregunta que me mantiene perplejo: ¿La votación aplastante por López Obrador fue contra el PRI, el gobierno, Peña Nieto, el sistema, o un apoyo a su figura, su programa, sus aliados? Es obvio que se puede responder que ambas cosas: se trató de un repudio al statu quo y un respaldo al proyecto de cambio que AMLO encarnó. Pero sin cifras, la respuesta abstracta se antoja… abstracta.

Sobre todo, no sirve para sacar conclusiones, en particular una de ellas. Si el tsunami fue, ante todo, negativo, la luna de miel de AMLO puede durar un lapso largo. La gente quería echar al PRI, y le importa poco cómo gobernarán los nuevos. Con algunos gestos simbólicos –Los Pinos, el avión, el sueldo, los guaruras, etcétera– le alcanzará a Morena para mantenerse en elevados números de aprobación y popularidad.

Algo por el estilo le sucedió a Fox: 43 por ciento del electorado deseaba ‘echar al PRI de Los Pinos’, y le preocupaba en escasa medida la alternativa. Fue sólo cuando aquel gobierno se sintió obligado a elevar las tarifas de la luz en febrero de 2002, que terminó la luna de miel.

En cambio, si más de la mitad de la sociedad mexicana votó por López Obrador debido a la esperanza de un cambio –en su economía, su seguridad, en materia de corrupción– y en particular, si casi dos tercios de la población con educación universitaria sufragaron así, el futuro inmediato se torna más complicado. Estos votantes esperan resultados, se informan y tienden a ser impacientes. En materia económica o de corrupción, más allá de los símbolos que en este país cuentan mucho, no va a resultar sencillo generar cambios perceptibles. En el ámbito de seguridad, sin embargo, existe una posibilidad.

En una gráfica publicada ayer en la primera plana de Reforma aparece una correlación muy robusta entre el número de efectivos militares desplegados en la guerra contra el narco y el número de muertes, medidas por carpetas de investigación sobre homicidios dolosos, a lo largo de los últimos 11 años.

Si además incluimos las cifras, no fáciles de encontrar y no necesariamente pertenecientes a la misma serie, de 2006, vemos que la cifra de soldados fuera de cuarteles en la guerra contra el narco pasó de 37 mil 253 en 2006 a 49 mil 650 en 2011 –el año pico–, para luego descender a 34 mil 529 en 2013 y volver a subir a 54 mil 980 este año. La curva de los homicidios dolosos es prácticamente idéntica, muy bajo el número en 2006 y 2007, empieza a elevarse a partir de 2008 y hasta 2011, entre 2012 y 2014 desciende, para volver a repuntar y alcanzar límites desconocidos en los primeros cinco meses de 2018.

Es obvio que la causalidad puede darse en cualquiera de dos direcciones. Aumentó la violencia, medida por homicidios dolosos, porque se desplegaron más soldados o, como seguramente lo piensa la mayoría de los analistas, el gobierno de Calderón y el de Peña aumentaron la violencia y fue necesario enviar más tropas para contenerla. Es “AMLO ha dicho que va a mantener al Ejército en la guerra contra el narco” muy difícil, con estos datos, responder a cuál de las dos causalidades es ‘la buena’. Sin embargo, si admitimos como hipótesis que puede ser el despliegue de tropas el que genera la violencia en lugar de que sea al revés, habría una solución de corto plazo, eficaz y costeable, para reducir la violencia: reducir el número de tropas desplegadas a lo largo y ancho de la República.

AMLO ha dicho que va a mantener al Ejército en la guerra contra el narco hasta que exista una policía civil capaz de sustituirlo. Esto es, detalles más, detalles menos, lo que dijeron Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. No quiere decir absolutamente nada.

Sin embargo, su candidata a secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, ha afirmado algo muy diferente: que la reducción de la violencia en el país depende de enfoques diferentes, que incluyen la posible legalización de la mariguana y del cultivo regulado de amapola para fines médicos, y no de seguir adelante con una guerra que a todas luces ha fracasado. Esta segunda opción parece mucho más razonable, aunque no necesariamente sea la del propio López Obrador.

Compartir:

Facebook
X
LinkedIn

Cleptocracia del Bienestar

Jorge G. Castañeda __________________________ “I steal for the Crown” o Robo para la corona es una expresión atribuida a Sir Francis Drake, el pirata, corsario, navegante, verdugo de la Gran Armada española de Felipe II y súbdito leal y estorboso de Isabel I de Inglaterra. Si no la dijo Drake, la pensó: asaltaba galeones y buques de todos los pabellones en casi todos los mares, y sostenía que él no se enriquecía en lo personal, sino que entregaba la totalidad

Leer más »
Partidos políticos: así parten rumbo a 2027 en agosto 2026 según Mitofsky Destaca Maru Campos detección y aseguramiento de narcolaboratorio en Parral en colaboración con Sedena Destaca la SSPM trabajo en prevención, proximidad y respuesta policial en el último año The A.I.s are already out of control Vigilará INE la integridad de candidatos mediante un mecanismo voluntario Cleptocracia del Bienestar - Jorge G. Castañeda Invita Gobierno del Estado a la ciudadanía a los festejos por el CCXVI Aniversario del Grito de Independencia Bronco encabezará festejo del Grito de Independencia en Juárez Medical groups issue guidance on Covid, flu and R.S.V. shots Sedena confirma operativo bilateral antidrones en la frontera entre México y EU Huawei Mate XT 2: Así es el nuevo plegable de pantalla triple y precio de salida Video: Trump impulsa los centros de datos y crece la oposición en EU | DW