«Anda y haz tú lo mismo.» Lucas 10, 25-37.
Reflexiones para este lunes
1. El buen samaritano no se fijó en la raza ni en la religión del herido, solo vio a un ser humano necesitado. Así debe ser nuestra misericordia: sin filtros ni prejuicios.
2. A veces «damos un rodeo» para no complicarnos la vida ante el sufrimiento de un familiar o un amigo. El amor cristiano exige ensuciarse las manos y comprometer tiempo.
3. Jesús es el verdadero Samaritano que vendó tus heridas con su gracia. Habiendo sido sanado, tu misión ahora es curar a los demás.





