Las ventas de las tradicionales marcas alemanas se han desplomado en China, su principal mercado durante décadas.
Los consumidores chinos prefieren autos eléctricos de fabricantes locales y el impacto se nota: Volkswagen, símbolo del motor alemán, afronta la mayor reestructuración de su historia.
La lenta transición a la electromovilidad y los altos costes laborales y energéticos ahogan a todo el sector.
Créditos: DW en español.





