«Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.» Mateo 6, 7-15.
Otras efemérides
1. Al orar, no necesitamos multiplicar las palabras; el Padre ya sabe de qué tenemos necesidad incluso antes de que hablemos. La oración es para alinear nuestro corazón con Él.
2. El perdón es la bisagra del Padre Nuestro. Si trancamos la puerta del perdón hacia nuestro prójimo, nosotros mismos nos quedamos fuera de la misericordia divina.
3. Llamar a Dios «Padre» nos hace instantáneamente hermanos de todos. Que esta convicción elimine de raíz cualquier forma de discriminación o desprecio.





