«Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen.» Mateo 5, 43-48.
Reflexiones para este martes
1. El verdadero amor cristiano no hace distinciones. Amar a los que nos aman es fácil; el mérito está en desear el bien y orar por quien nos ha herido.
2. «Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto». La perfección aquí no es no equivocarse nunca, sino lograr un amor amplio e incondicional.
3. Romper las barreras de la enemistad con una oración sincera sana primero nuestro propio corazón, liberándonos del peso del odio.





