Si pensabas que «Cuarta ala» te voló la cabeza… prepárate, porque «Alas de ónix» no solo eleva la historia, ¡la hace estallar en mil emociones!
Este tercer libro de la saga Empíreo llega con todo: más acción, más romance, más traiciones, ¡y más dragones (sí, aún más poderosos y temperamentales que antes)! Violet, nuestra ya no tan inocente protagonista, ha evolucionado muchísimo. Si en los primeros libros dudaba de cada paso que daba, ahora es más estratégica, más feroz… pero también más vulnerable. Y eso la hace todavía más humana.

Uno de los puntos fuertes de esta entrega es cómo Yarros logra mantener el equilibrio perfecto entre escenas de batalla que te aceleran el pulso y momentos íntimos que te estrujan el corazón. Y sí, el romance sigue ahí —intenso, complejo, con ese vaivén emocional que nos encanta sufrir— pero aquí ya no es solo un adorno, sino una parte clave del desarrollo de la trama.
En Alas de ónix no hay espacio para respirar: cada capítulo deja una pista, una amenaza velada o una revelación que cambia por completo lo que creías saber. Yarros también ahonda más en el sistema político del reino, en los orígenes de la magia y en los verdaderos peligros que acechan más allá de los muros de Basgiath. Y todo está narrado con ese estilo ágil, directo y lleno de giros que no ves venir.
¿Lo mejor? A pesar de lo extenso del libro, nunca se siente pesado. Al contrario, se devora. Literalmente. Y cuando llegas al final… ¡agárrate! Porque vas a necesitar hablar con alguien (o gritarle al vacío).
🔥¿Lo recomiendo?
Si disfrutaste Cuarta ala y Iron Flame, este libro es un sí rotundo. Es una montaña rusa emocional con alas de dragón. Yarros no decepciona: sabe cómo mantenernos enganchados, cómo hacernos reír, llorar y gritar “¡¿por qué?!” en menos de cinco páginas.
¿Ya lo leíste? Si no, ve por él y prepárate para una de las lecturas más épicas del año. Y si ya lo terminaste… ¿cuándo sale el siguiente, verdad?





