
Donald Trump ha amenazado con cobrar un arancel de 35% por cada auto proveniente de México. Este discurso ha generado temor entre los empresarios del sector, pero es bastante popular entre algunos segmentos de la población estadounidense a los que Trump quiere llevar a las urnas.
La clase trabajadora estadounidense representa 49.9% de la población de ese país, según un reporte de Pew Research Center, y está compuesta por ciudadanos estadounidenses, pero también por inmigrantes, tanto residentes como ilegales. “Sin embargo, los primeros son los que pueden votar”, dice Ricardo Núñez, directivo de C2C, empresa basada en Michigan que da asesoría a inversionistas estadounidenses para llegar a México.
Para atraer estos votos, Trump apela a uno de los mayores miedos que puede tener esa clase trabajadora: el desempleo. El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos ha adoptado una línea dura contra México, exhibiéndolo como el destino al cual se están yendo las fuentes de empleo.
La semana pasada, Trump prometió imponer un impuesto del 35% sobre los vehículos fabricados en México que entren a Estados Unidos. Esto ocurrió después, después de que un ejecutivo de Ford mencionara en una conferencia con inversionistas los planes de la empresa para llevar sus vehículos pequeños a México.
“Ellos creen que se van a salir con la suya en esto», dijo Trump. «Pero cuando ese carro atraviese la frontera hacia nuestro país, que ahora lo hace gratis, les vamos a cobrar a ellos un impuesto del 35%. Y sabemos qué pasará entonces, ellos nunca querrán irse”, añadió.
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