
Una vez más, el estilo improvisado de Donald Trump al hablar en sus mítines ha sacudido la campaña electoral en Estados Unidos.
El candidato presidencial republicano desató una cadena de reacciones de estupor e indignación tras el discurso que ofreció en un mitin celebrado en Wilmington, Carolina del Norte.
Esto es lo que dijo Trump:
«Hillary quiere abolir, esencialmente abolir la Segunda Enmienda. Por cierto, si le toca elegir sus jueces (en referencia a los jueces de la Corte Suprema), no hay nada que puedan hacer, amigos.
«Aunque la gente de la Segunda Enmienda, quizá sí… no sé».
La Segunda Enmienda de la constitución estadounidense consagra el derecho a la posesión de armas.
Pocos minutos después del discurso, las primeras reacciones comenzaron a llenar la red social Twitter.
Los más contundentes denunciaron que esto son amenazas directas contra la vida de Hillary Clinton, una incitación a la violencia o una llamada a las armas en caso de no ganar las elecciones del próximo 8 de noviembre.
Del otro lado, la campaña de Trump y sus defensores respondieron que el magnate se refería al poder que tienen los defensores del derecho a la posesión de armas con su voto.
Bastaba observar la cara de asombro de un hombre del público que estaba sentado detrás de Trump, para entender que la controversia estaba servida.
Las reacciones no se limitaron a las redes sociales, sino que provocaron también rápidas declaraciones oficiales y artículos de prensa.
«Lo que Trump está diciendo es peligroso», declaró Robby Mook, director de la campaña de Clinton.
El senador por Connecticut Chris Murphy, demócrata, dijo que las palabras de Trump podrían llevar a actuar a «personas inestables» que odian a Clinton.
Trump y su equipo, por su parte, criticaron a los medios de comunicación por considerar que se habían tergiversado sus palabras y señalaron que la campaña de Clinton está desesperada y por eso lanza acusaciones tan graves.
Jason Miller, consejero de comunicación de la campaña de Trump, emitió un rápido comunicado:
«Se llama el poder de la unidad, la gente de la Segunda Enmienda tiene un espíritu increíble y está muy unida, lo que le da un gran poder político.
«Y este año votarán en cifras récord y no será por Hillary Clinton, será por Donald Trump».
La Asociación Nacional del Rifle de EE.UU. respaldó a Trump y advirtió que Clinton elegirá jueces que no ratificarán la Segunda Enmienda.
Clinton ha incluido en su campaña propuestas de reforzar algunas leyes relativas a la posesión de armas pero no hay señales de que quiera abolir el derecho a portarlas.
Durante su discurso de aceptación de la candidatura en la Convención Nacional Demócrata fue clara:
«No estoy aquí para revocar la Segunda Enmienda. No estoy aquí para quitarles sus armas. Simplemente no quiero que le dispare alguien que para empezar no debería tener un arma».





