Tuesday, 01 November 2022 00:00

El destape del 24: la jugada de AMLO (1a parte)

Written by  Luis Villegas Montes
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Luis Villegas Montes. Luis Villegas Montes.
El dispendio y desatención a México, la falta de educación en diplomacia multilateral y una marcada megalomanía trazan el retrato del Presidente mexicano Luis Echeverría; así dice de él un artículo titulado: “Echeverría, arrogante y mesiánico: Wikileaks”.

A mayor abundamiento, los servicios de inteligencia norteamericanos lo definieron como “poco puritano”, con “un ritmo de actividad extenuante (no siempre productivo)”, amante de los reflectores y con una tendencia a reaccionar ante las crisis de manera impredecible y a actuar ahora y reflexionar después; como estadista internacional, los mismos medios dijeron que “Echeverría es relativamente no sofisticado, tiende a sobresimplificar”.

El mismo artículo refiere que la descripción y calificativos anteriores se desprenden de dos comunicaciones diplomáticas que se encuentran entre los cables publicados por Wikileaks. Uno lleva el título “LEA’S Travel: Is This Trip Really Necessary?”, el otro, “President Echeverria’s U.N. Aspirations”.

Dicha descripción data del año 1979 (hace 43 años), cuando el entonces ex presidente aspiraba a ocupar la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas. Dichos cables también destaca que Echeverría “descarta o a veces ignora las advertencias de aquéllos institucionalmente responsables de aconsejarlo”.

No hay que olvidar, además, que Echeverría fue candidato a obtener el Premio Nobel de la Paz e hizo tímidos intentos por reelegirse.

Entre otras gracias que le adornaban, Echeverría fue un represor. ¡Cómo olvidar el golpe al periódico Excélsior! En efecto, a Echeverría Álvarez se le adjudican también diversos sabotajes en contra de medios de comunicación críticos de su mandato: “De acuerdo con la CNDH , Luis Echeverría impulsó un grupo para que tomara el control de la cooperativa del medio y sacara a aquellos que le incomodaban”.

En ese sentido, tras su muerte, algún medio cabeceó su nota necrológica de este modo: “Murió Luis Echeverría; represión y crisis económica, sello de su paso por la alta política (1964-1976)”.

Represión y crisis, dos palabras que debemos tener presentes. En la misma nota se da cuenta de otros “méritos” de este malvado angelito: fin del desarrollo estabilizador; intentona por convertirse en líder mundial del grupo de los países del entonces llamado “Tercer Mundo” (conocidos hoy en día como economías emergentes); no obstante su participación en medios, desde 1986 fue señalado reiteradamente como un represor de la libertad de expresión; el 14 de marzo de 1975 Echeverría asistió al auditorio Salvador Allende de la Facultad de Medicina de la UNAM para inaugurar los cursos de ese año para 250 mil alumnos y 18 mil profesores, en el auditorio, el presidente de México fue blanco de insultos, en la explanada de la rectoría había una manifestación de protesta por la presencia del jefe del Ejecutivo en la UNAM, después de una serie de discursos, Echevarría habló ante el auditorio y los abucheos llovieron y cada vez se fueron haciendo más sonoros, el presidente se descontroló en un momento y llamó a los presentes en el evento: “fascistas”.

En resumen, el que esto escribe, también como en su oportunidad lo dijera la senadora Lilly Téllez: “No lamento la muerte de Luis Echeverría, pero deseo que descanse en paz… aborrecía a los empresarios exitosos, igualito que AMLO”.

Continuará…

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