El Estado tiene su “religión” civil. Se llama Laicismo. Y como todos los “ismos”, no acepta competencia, religa a todos sus miembros a los que adoctrina en un solo credo, en una sola fe por medio de sus “profetas”: los partidos políticos.

 

El Estado todo lo puede, es todo poderoso y omnipresente. No tendrás otros dioses ni otra fe, ni religión alguna delante del Estado, el que te dará sustento de la cuna a la tumba, te educará, te alimentará, te empleará, te dará vivienda, un sistema de salud y todo tipo de beneficios en su reino: la República.

El sarcasmo y la ironía se hacen presentes en automático en quien escribe debido al hecho de la acusación por el senador Javier Corral, al gobernador de Chihuahua, César Duarte. Le acusa de haber violado el llamado Estado laico y con ello la Constitución Federal.

 

Y no he podido verlo de otra forma porque cual moderno “Juan el Bautista” acusador, el senador Corral -por el que nadie votó- se ha levantado de su curul plurinominal en el Senado de la República y con “dedo flamígero” ha señalado el “pecado por comisión” del gobernador chihuahuense cuando este último acudió a un acto religioso y profesó su fe ante los asistentes.

 

Y no solo eso, sino que tuvo el atrevimiento de “dedicar su servicio público y pedir perdón por lo que de malo él hubiera hecho”. Esto, según las palabras del senador, quien escribe en reciente artículo: “(…) constituye uno de los actos de mayor provocación al Estado laico que se haya realizado en la vida pública de México; por lo menos en las últimas cuatro décadas.” (SIC)

 

Es obvio que al senador Corral se le olvida convenientemente el acto de Vicente Fox, “El Memo”, de agradecer ante la Guadalupana el día en que ganó la Presidencia de la República. También olvidó señalar en su tiempo y con igual dedo flamígero, la presencia del estandarte guadalupano en la ceremonia del inicio de la administración “memista” en el Auditorio Nacional. Y qué decir cuando en el Vaticano el mismo “Memo” se inclina y besa el anillo de Juan Pablo II.

 

¿Dónde estaba el moderno “Juan Bautista” cuando Francisco Barrio gana la alcaldía en Juárez -según dicen mis fuentes- y de igual forma toma el estandarte de la Virgen de Guadalupe allá en la década de los 80?

 

El senador está aprovechando una coyuntura para hacer campaña electorera, que no electoral, a favor de su partido el PAN y de su candidata María Antonieta Pérez Reyes. Aprovecha que él no puede ser reconvenido por sus dichos y no está sujeto a la veda electoral. Además, actúa amparado del fuero y del privilegio no conseguido por voluntad popular de vital importancia para que se dé el Estado Laico: La voluntad popular.

 

Corral, como el virtual coordinador de la campaña de María Antonieta Pérez -que nada tiene que ver en el hecho- dentro de toda su retórica comete el error común a casi toda la gente cuando trata el tema del laicismo. Lo mezclan con otra cosa: la separación Iglesia-Estado, que se deriva del primero. Y además -no es el caso de Corral- la gente o “impregna” de un exacerbado anticlericalismo producto de las luchas y pensamiento de tres siglos en México, especialmente las del Siglo XIX.

 

La Constitución se viola mayormente al no cumplirse con el artículo 123, que dice que el sueldo mínimo de los trabajadores deberá ser suficiente para que éstos vivan decorosamente y suplan todas sus necesidades básicas de alimento, educación, salud, vivienda y cultura. De esto, nada ha dicho el senador en lustros.

 

Entonces, no se trata de una violación al laicismo, sino de una fobia, la que en el caso particular de Corral es contra el PRI. Por otro lado:

 

El senador Javier Corral, que es plurinominal del PAN por Chihuahua, acusa al gobernador del mismo estado por haber violado el Estado laico al presentarse en un evento de la Iglesia Católica. Estaré de acuerdo en que el gobernador pudo haber asistido y dicho lo que dijo de cualquier otra manera, “guardando formas” republicanas y aún así lo hubieran criticado. Mas, el hecho de la “denuncia” donde Javier Corral, senador plurinominal hace mención a la “grave violación del estado laico mexicano”, creo que es una jugada de un buen simoníaco y no de un senador. ¿Por qué? Mire:

 

Para que se pueda hablar de laicidad, para saber que en un determinado régimen se practica el laicismo, deben por fuerza existir tres elementos centrales:
1.- Respeto de la libertad de conciencia.

 

2.- Autonomía de lo político frente a lo religioso (Separación Iglesia-Estado).

3.- Igualdad de los individuos y sus asociaciones ante la ley. Es decir no discriminación. Y mire:

 

I.- En México sí hay libertad religiosa, pero simulada. Una cosa es libertad de conciencia o de creencia sin reclamaciones y otra el tolerar a quienes creen diferente que la mayoría. En México se tolera a los evangélicos, mormones, musulmanes y ateos, nada más. Y el hecho de tolerar, no otorga libertad.

 

II.- Sí, tenemos una “clara” separación entre el Estado y las Iglesias. Esto significa que la autoridad ha sido elegida por voluntad popular y no divina. Es decir, por votos, no por designio divino, lo que “beneficia” a todos. No es un separatismo de facto, que divide y promueve autonomía, mas las prácticas religiosas todas, están separadas de lo público, confinadas a la vida privada de la gente, a la rendición y práctica de culto en lugares cerrados y solo cuando el Estado “se hace de la vista gorda”, salen a auditorios, como en las visitas papales.

 

Además, no se puede -yo no sé cómo- separar una conciencia y exigir que porque se vive en un estado laico, la persona no deba pensar o regir su vida y decisiones públicas con base en su creencia religiosa. O que me digan cómo se hace, porque los legisladores que votan a favor y en contra del aborto, votan de acuerdo a su conciencia religiosa. No la separan.

 

III.- En México no hay igualdad y sí hay discriminación. El 54.8% de la gente afirma que a las personas se les insulta por su color de piel. Cuatro de cada diez personas opinan así. Hay 430 mil negros mexicanos y 7 millones de indígenas que son discriminados todos los días, sin contar a otros millones de evangélicos, gordos, minusválidos, homosexuales, lesbianas, ancianos, etc.

 

¿Tenemos entonces en México un verdadero Estado Laico? ¿Es cierto y es tan grave lo que Javier Corral, senador por el que nadie votó, sino que fue designado por su partido -que no por DIOS- dice y acusa al gobernador Duarte? Ahí El Meollo del Asunto.