En teoría, la matemática es la ciencia que estudia las cantidades y las formas; mientras que en materia de formación profesional, un contador es un profesional cuya función es la de proporcionar información financiera.
En la práctica, un gran número habitantes de Chihuahua se han convertido –en cuestión de meses-- en matemáticos o contadores cuya función es la de sumar y contabilizar diariamente las muertes registradas por hechos relacionados con el crimen organizado.
Y es que si de contar muertos se trata, los chihuahuenses han aprendido forzosamente el oficio de contar, sumar y generar estadísticas del número de muertes que la ola de violencia ha dejado a lo largo y ancho del estado del estado Chihuahua
Aún y cuando está muy que claro que las matemáticas y la contabilidad no son de las materias escolares favoritas de la mayoría de los ciudadanos; en Chihuahua, las sumas de unidades, decenas, centenas y millares son parte de las conversaciones cotidianas.  Las sumas y restas son operaciones que día a día son utilizadas por la comunidad chihuahuense al referirse a lo que sucede de unos años para acá: más muertos y menos vivos.
Los niños quizá ya ni conozcan lo que es un ábaco, pero de lo que si están al tanto, es del número de asesinatos; ya sea porque lo escucharon o porque lo vieron.  Pero la verdad de todo esto es que no importa si es uno, cientos o miles el número de personas asesinadas en nuestro estado, ni la manera en que estos son sumados y contabilizados; el hecho es que no debiéramos estar inmersos en este interminable conteo de hechos que han lacerado a la sociedad chihuahuense.
Sin duda alguna, el nivel de alumnos reprobados en las escuelas en las materias de matemáticas y de contabilidad no ha disminuido; pero hablar del número de muertos se ha vuelto una especialidad que se practica sin necesidad de usar ábaco, los dedos de las manos o calculadora; y aunque hace apenas unos años los chihuahuenses solo aplicaban esos conocimientos a cuestiones prácticas para su vida cotidiana –que por supuesto no incluía los asesinatos--; hoy día esto último se ha convertido en una práctica tan común y tan corriente, que los cálculos hasta se hacen a la antigüa; es decir, los cálculos son mentales.
Por lo pronto la tarea inconclusa del gobernador en turno, será transferida a quien dentro de unos meses tomará el control del poder ejecutivo en Chihuahua.  La tarea no es sencilla porque tendrá que asumir una verdadera responsabilidad para emprender acciones concretas en contra del crimen organizado y que las matemáticas y la contabilidad en lugar de sumar, resten el número de muertes, disminuyan las células criminales, los asesinatos y la impunidad que ha convertido a Chihuahua en un estado chico y en una tierra de desencuentro.
En esta ocasión concluyo con una frase del poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe: “Se ha pretendido que el mundo esté regido por números; todo lo que yo sé sobre esto, es que los números dicen si un estado está bien o mal gobernado”.
En teoría, la matemática es la ciencia que estudia las cantidades y las formas; mientras que en materia de formación profesional, un contador es un profesional cuya función es la de proporcionar información financiera.
En la práctica, un gran número habitantes de Chihuahua se han convertido –en cuestión de meses-- en matemáticos o contadores cuya función es la de sumar y contabilizar diariamente las muertes registradas por hechos relacionados con el crimen organizado.
Y es que si de contar muertos se trata, los chihuahuenses han aprendido forzosamente el oficio de contar, sumar y generar estadísticas del número de muertes que la ola de violencia ha dejado a lo largo y ancho del estado del estado Chihuahua
Aún y cuando está muy que claro que las matemáticas y la contabilidad no son de las materias escolares favoritas de la mayoría de los ciudadanos; en Chihuahua, las sumas de unidades, decenas, centenas y millares son parte de las conversaciones cotidianas.  Las sumas y restas son operaciones que día a día son utilizadas por la comunidad chihuahuense al referirse a lo que sucede de unos años para acá: más muertos y menos vivos.
Los niños quizá ya ni conozcan lo que es un ábaco, pero de lo que si están al tanto, es del número de asesinatos; ya sea porque lo escucharon o porque lo vieron.  Pero la verdad de todo esto es que no importa si es uno, cientos o miles el número de personas asesinadas en nuestro estado, ni la manera en que estos son sumados y contabilizados; el hecho es que no debiéramos estar inmersos en este interminable conteo de hechos que han lacerado a la sociedad chihuahuense.
Sin duda alguna, el nivel de alumnos reprobados en las escuelas en las materias de matemáticas y de contabilidad no ha disminuido; pero hablar del número de muertos se ha vuelto una especialidad que se practica sin necesidad de usar ábaco, los dedos de las manos o calculadora; y aunque hace apenas unos años los chihuahuenses solo aplicaban esos conocimientos a cuestiones prácticas para su vida cotidiana –que por supuesto no incluía los asesinatos--; hoy día esto último se ha convertido en una práctica tan común y tan corriente, que los cálculos hasta se hacen a la antigüa; es decir, los cálculos son mentales.
Por lo pronto la tarea inconclusa del gobernador en turno, será transferida a quien dentro de unos meses tomará el control del poder ejecutivo en Chihuahua.  La tarea no es sencilla porque tendrá que asumir una verdadera responsabilidad para emprender acciones concretas en contra del crimen organizado y que las matemáticas y la contabilidad en lugar de sumar, resten el número de muertes, disminuyan las células criminales, los asesinatos y la impunidad que ha convertido a Chihuahua en un estado chico y en una tierra de desencuentro.
En esta ocasión concluyo con una frase del poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe: “Se ha pretendido que el mundo esté regido por números; todo lo que yo sé sobre esto, es que los números dicen si un estado está bien o mal gobernado”.