Decía el inmortal Pedro Infante en una de sus canciones que “con un polvo y otro polvo, se forma una polvareda”.  Recientemente, y si así quererlo, el presidente Felipe Calderón ha dicho exactamente lo mismo al referirse a la lucha frontal contra el crimen organizado.

Hay quienes critican esta lucha y sobre todo la última declaración que el Presidente Calderón ha hecho al respecto, misma en la que literalmente dijo: “Si ven polvo es porque limpiamos la casa”.  Esta expresión del presidente es una metáfora de lo que realmente está sucediendo en México pero sobre todo en el estado de Chihuahua.

Si bien es cierto que difícilmente podríamos calificar al Gobierno del Presidente Calderón como el mejor que ha tenido nuestro país; --sin conceder que las anteriores administraciones hayan ocupado esa posición-- hay que reconocer que él ha sido el único capaz de asumir esta gran responsabilidad y decirle con acciones concretas de gobierno a los grupos de narcotraficantes que en México no serán ellos quienes gobiernen. Con esta decisión, Felipe Calderón también ha aceptado el costo político que en las próximas elecciones presidenciales el Partido Acción Nacional probablemente tenga que pagar.

Es necesario señalar y aceptar que el problema del narcotráfico no es algo nuevo o algo que vaya a ser erradicado por completo; sin embargo; tampoco puede salirse de control como durante los últimos años ha venido sucediendo en algunos estados de la República como lo es el caso de Chihuahua en donde la situación ya es crítica.

Nuestro sistema de gobierno indica que el Presidente de la República es el responsable del destino de la nación; pero también señala que hay entidades federativas en donde los responsables de sus destinos son los Gobernadores.  Entre estas responsabilidades, está la de mantener la casa limpia y evitar que el polvo se comience a acumular.

El aumento de grupos de narcotraficantes ha arrojado como resultado; el que los ciudadanos vivamos en medio de una ola de violencia que tiene que ver directamente con la acumulación de omisiones e incumplimiento de los deberes que tanto los mandatarios federales como los estatales han mantenido por décadas.  En Chihuahua, el problema se agravó en los últimos doce años; más de una década en que nuestra casa comenzó a ensuciarse de manera acelerada sin que nadie hiciera nada para evitarlo; es lógico entonces, que ahora que se comienza a limpiar y poner orden donde no lo había, se levante una gran polvareda.

Es importante dejar en claro que hay que poner especial atención, intención y cuidado en que el personal de los cuerpos policiacos –que son los encargados de hacer esta labor de “limpieza-- no terminen por convertirse en parte del mismo polvo, ensuciando así más de lo que estaba; la lucha contra el narcotráfico es lo que urgentemente se estaba necesitando; pero no se puede poner a hacer esta labor a personas que terminen tomando parte de la misma contaminación que se intenta combatir.

La lucha contra el narcotráfico es un tema urgente e ineludible; el problema es que los mismos gobiernos, el sistema de procuración de justicia y los cuerpos policiacos aún no han sido depurados lo suficiente como para que esta lucha tenga los resultados deseados; para que los resultados sean los adecuados, será entonces necesario poner orden y hacer la limpieza desde adentro y no solo por fuera.

Finalizo esta vez con lo que alguna vez dijo el poeta británico Lord Byron: “Apenas son suficientes mil años para formar un Estado; pero puede bastar una hora para reducirlo a polvo”.