El pasado fin de semana sucedió un hecho inusual: el reportero, constante vigía y narrador de la noticia, se convirtió en actor de su propia historia. Transformados por la violencia que afecta al país, particularmente a Chihuahua y que ha alcanzado en sus niveles de muerte al gremio periodístico chihuahuense, los reporteros fueron parte activa de la manifestación Nacional en contra de las agresiones que sufren los periodistas.

Aunque hace apenas unos días el gremio periodístico chihuahuense realizó una manifestación frente a Palacio de Gobierno en la capital del estado y frente la Subprocuraduría en Cd. Juárez, exigiendo el esclarecimiento de los crímenes cometidos en contra de periodistas locales, un grupo de solidarios periodistas y miembros de organizaciones de la sociedad civil chihuahuense se unieron a esta segunda manifestación de carácter nacional, en donde la principal exigencia a las autoridades de los diferentes órdenes de gobierno es la de poner un alto a la impunidad y salvaguardar urgentemente el derecho a la información y la libertad de expresión en condiciones de plena seguridad.

Un espacio de inquietud se abrió entre los miembros del gremio periodístico en la entidad:  varios compañeros expresaron con su ausencia no estar de acuerdo con esta marcha porque el reportero, periodista o comunicador no debe ser la nota; olvidando que justamente por eso se realizó esta marcha, para que el reportero, periodista o comunicador no siga siendo la nota, y mucho menos la nota roja.  No se puede olvidar que los 64 compañeros que fueron asesinados en la última década y otros 11 que siguen desaparecidos han sido --sin así desearlo-- la nota de los medios de comunicación locales, nacionales e internacionales.

No pueden seguir en la impunidad los asesinatos de los compañeros periodistas y a los 11 que siguen desaparecidos: ¡los queremos Vivos! y esa tendrá que ser la nota mientras que no exista un verdadero compromiso por parte de las autoridades para brindar seguridad en el desempeño las labores propias del periodismo.

Se gesta pues una esperanza más para Chihuahua en el activismo del gremio periodístico,  porque la coordinación entre quienes relatan el día a día puede y debe no solamente garantizarse en sí misma mediante el acceso a la información y los mecanismos de seguridad en la integridad física del reportero; esto debe irse a fondo, y definir incluso una política común en el manejo informativo que impida que los medios se transformen en instrumentos del narcotráfico para ejecutar sus fines.

Es que el periodista no puede quedarse en la barrera que le define en su actividad como pasivo-objetivo. No se trata de inventar una realidad alterna o evitar las malas noticias, sino del periodismo de denuncia que informe, persiga y exponga implacable el incumplimiento de los responsables de aportar soluciones.  El derecho de los ciudadanos a saber y de los periodistas de informar; es algo que no puede ni debe cuestionarse porque es parte esencial del desarrollo que como sociedad y sobre todo que como chihuahuenses estamos necesitando con urgencia.

Si bien es cierto que hay cientos de casos de ciudadanos inocentes asesinados, secuestrados y amenazados que permanecen en la impunidad, también es cierto que es necesario hacer un llamado específico a asumir la corresponsabilidad y compromisos de las partes involucradas para salvaguardar el derecho de todos los mexicanos al libre acceso a la información y a la expresión de sus ideas.

Los ciudadanos de bien tenemos la responsabilidad y obligación de unirnos de todas las formas que sean necesarias para ayudar a que esta violencia que el crimen organizado ha generado, no quede en el olvido y mucho menos se vea como cosa cotidiana a la que podemos y debemos acostumbrarnos.

En esta ocasión, concluyo con una frase del editor y periodista húngaro Joseph Pulitzer: “La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos. No pertenecer a ningún partido. Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público. Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al bien público.”