No se trata de Timbiriche, RBD, Menudo, Pandora o de algún otro cantante o grupo musical famoso y exitoso; se trata nada más y nada menos que del Gobernador José Reyes Baeza Terrazas quien al estilo de la farándula, ha anunciado su gira de despedida y agradecimiento; lo que no queda claro, es si durante esta gira tendrá el valor para informarle a la ciudadanía la grave situación en que ha dejado a Chihuahua.

Seguramente y como ya es costumbre, solo presentará los buenos resultados que se han logrado a través del esfuerzo conjunto de los tres niveles de gobierno es sus diferentes combinaciones (federación-estado-municipios, federación-municipio o federación-estado).  Lo que sí es seguro, es que estos informes tendrán la tradicional característica de magnificar el esfuerzo del estado, a excepción de los municipios gobernados por su partido en donde sin duda les dará el crédito correspondiente.

El caso es que esta anunciada gira del adiós del Gobernador en turno, sólo generará gastos innecesarios al erario público, tan solo por querer tapar el sol con un dedo proporcionando información a medias y tergiversada de su casi extinta administración.

Los chihuahuenses no necesitamos que siga malgastando el dinero público tan solo para tratar de limpiar una imagen a la que él mismo se ha hecho acreedor con el paso de los años en los que su pasividad y malas decisiones han llevado a Chihuahua al grado de la ingobernabilidad; si en verdad quiere agradecer algo a la ciudadanía, en todo caso sería por permanecer en silencio ante su mala administración; silencio causado por el temor de ver como nuestro estado es presa del crimen organizado gracias a la falta de la mano firme que se requiere para ser gobernante.

Con todo y su gira del adiós, el Gobernador tendrá que irse sin gloria y con mucha pena porque él mismo se lo ganó; el despliegue de funcionarios y el gasto que su gira del adiós generará; no serán suficientes para borrar de la memoria de los Chihuahuenses que esta es la peor administración estatal que Chihuahua ha tenido –hasta el momento--.

Con los resultados obtenidos, más que despedida el Gobernador está emprendiendo la retirada; solo esperemos por el bien de los Chihuahuenses, que dentro de unos años no quiera hacer la gira del reencuentro porque lo menos que Chihuahua merece es reencontrarse con un Gobernador que nos llevó directo a precipicio.

En todo caso, y a estas alturas, lo más decente y honroso para el gobernador saliente; es dejar ya de evadir sus responsabilidades y aceptar con humildad los errores cometidos.  Hablarle a la ciudadanía con la verdad y dejar de una vez por todas de tratar de simular una realidad inexistente.  Y es que el estado de las cosas que priva en Chihuahua y que nos mantiene en crisis no sólo permanente sino creciente, es la más innegable señal de la derrota que José Reyes Baeza tendrá que cargar. El refrendo electoral que los ciudadanos han dado al PRI no es más que una victoria pírrica en donde prevaleció el abstencionismo del miedo; lo más sano para todos sería que se despida de una manera más creíble y sin necesidad de gastar el dinero del pueblo en una gira absurda que no logrará borrar lo imborrable.

Quedan apenas unos meses; pero en esos meses y si él así lo decidiera; podría demostrar con hechos y no con palabras que en verdad tiene la intención de enfrentar la problemática que aqueja a nuestro estado y que es resultado de su administración.  Lo menos que puede hacer respecto a la inseguridad que vivimos y sin necesidad de giras, es fajarse los pantalones y mandarle claros mensajes a través de acciones concretas al crimen organizado, de que por lo menos al final de esta administración – y para la próxima administración-- no serán ellos quienes gobiernen sobre los Chihuahuenses.  Eso sería lo más adecuado si desea cambiar aunque sea un poco la percepción que la mayoría de los chihuahuenses tienen de su “mandato”.

Segura de que en estos últimos meses no habrá cambio alguno en el desempeño del Gobernador, concluyo esta vez, con una frase del novelista, periodista y compositor brasileño Paulo Coelho: “Un guerrero acepta la derrota como una derrota, sin intentar transformarla en victoria”.