El juego del Instituto Estatal Electoral de Chihuahua ha terminado y probablemente lo único acertado de su “metafórica” campaña de promoción del voto es que sólo hubo un ganador: ese fue César Duarte; él y solamente él es el ganador de esa absurda “metáfora” del juego de futbol usada por el IEE de Chihuahua.

¿Por qué en este juego del IEE solo hubo un ganador y muchos perdedores?; bueno, pues porque en términos reales solo el 20% de los chihuahuenses eligieron a César Duarte como Gobernador; es decir, el 80% votó en sentido contrario, anuló su voto o simplemente no votó por él como Gobernador; y sin embargo, resultó el “ganador” de un juego en donde solamente el 36 % participó y el resto optaron por no hacerlo.

Sin duda, el fracaso del IEE y su “brillante departamento creativo” es rotundo: el abstencionismo aumentó y al Sr. Herrera –presidente del Instituto-- solo se le ocurrió justificar el abstencionismo con la migración y por otro lado decir que el proceso fue ejemplar.  La pregunta que habría que hacerle al presidente del IEE es: ¿cómo puede servir de ejemplo una jornada en donde el 64% de los Chihuahuenses no quisieron participar en su “juego”?

El IEE tuvo la ironía de decidir que la cultura cívica-electoral y por tanto el futuro de nuestro estado era un “juego”. Durante todo el proceso electoral le dijeron a los chihuahuenses que esto era un juego, cuando una de sus funciones debiera consistir en propiciar procesos electorales con alta participación ciudadana.

Los resultados, saltan a la vista: queda confirmado que lejos de animar a la ciudadanía a votar; se provocó en los ciudadanos sentimientos de impotencia y desánimo al ver cómo el IEE jugó con el dinero del erario público y con la inteligencia de los ciudadanos. Hay que insistir en que Chihuahua no está en un momento de metáforas ni de ironías; Chihuahua está en un momento de duras realidades y sobre todo de incredulidad ante el sistema de partidos políticos, por lo que se requiere de toda la seriedad a la hora de hacer el llamado a participar en un proceso electoral.

Habrá entonces que analizar no solo el desempeño de los partidos políticos y de sus candidatos; sino del propio Instituto Estatal Electoral puesto que proceso tras proceso la baja participación va dejando a los funcionarios electos en situaciones de ilegitimidad por llegar a sus puestos con el apoyo de las minorías y no de las mayorías.

La participación ciudadana es fundamental en una democracia que poco a poco está llegando a su extinción gracias al sistema de partidos políticos que cada vez decepcionan a la sociedad y a los organismos electorales que no cumplen a cabalidad con las funciones que les han sido encomendadas para educar cívica-electoralmente a los ciudadanos.

Por lo pronto el IEE, al final de este “juego” tiene un “tarjeta roja” porque más allá de disminuir o al menos de conservar el porcentaje de participación, el abstencionismo incrementó respecto a las elecciones pasadas; de la parcialidad que mostró como árbitro… esa es otra historia.  El “juego” del IEE comenzó mal y por lo tanto terminó mal, pero lo que no puede suceder es que en las próximas elecciones la participación ciudadana en el proceso electoral disminuya en otro 4%.  Es urgente y necesario que los actores y árbitros del proceso analicen y reflexionen su actuación porque lo que mal empieza, mal acaba.

Por lo pronto y para concluir, es necesario recordar nuevamente la frase del escritor estadounidense Mark Twain: “el trabajo consiste en lo que un organismo está obligado a hacer; el juego consiste en lo que un organismo no está obligado a hacer.