Una voz fuerte se eleva, con la sonoridad que el llamado reclama en sublime plegaria, rechazando la indiferencia ante el futuro y pidiendo fortaleza para no claudicar ante los hechos que hieren a la sociedad. Se trata de "Sólo le pido a Dios", gran canción escrita por León Gieco e interpretada magistralmente por Mercedes Sosa (q.e.p.d.).

Gieco ha escrito la letra de sus canciones buscando entender en su música el destino de los pueblos, el por qué de las injusticias. Adentrada en ese ánimo, comencé a pensar en lo que está sucediendo con muchos de los Chihuahuenses que a lo largo de los últimos años hemos estado viviendo episodios constantes de muerte, injusticia, guerra, engaño, violencia y sobre todo, esa indiferencia que nos envuelve y que a veces obliga al autoexilio, donde el miedo lleva irremediablemente a la indiferencia y contagia implacable tanto a autoridades como a la propia ciudadanía.

Y sin embargo la esperanza debe seguir viva, de ese estado de letargo debe despertar el ánimo renovador, porque estamos muy cerca de un momento decisivo para Chihuahua; ante la importante oportunidad de elegir a la persona que dirija el destino de nuestro estado; sin duda se trata de una gran responsabilidad en la que debemos participar todas y todos porque de ello depende nuestro futuro.

Atrás quedarán las sobredosis de información, volantes, desplegados, notas informativas, ofrecimientos de campaña y guerra sucia. Se apagará por ley la voz de los candidatos porque ahora nos tocará a los ciudadanos, y en manos de cada uno de nosotros, queda la posibilidad de elevar este cuatro de julio nuestra decisión firme y valiente.

Libres de elegir a quién dirigimos nuestras plegarias; sigamos haciéndolo porque lo necesitamos; pero más allá de hacer esto, es necesario que razonemos profundamente lo que queremos para nuestras propias familias; por eso ahora a quien se le debe pedir es a los ciudadanos; con toda la fuerza, con toda la convicción: cumplamos con nuestra obligación y vayamos a expresar nuestro sentir y nuestros deseos a través de la única herramienta que tenemos para hacerlo este 4 de julio.

Chihuahua no solamente necesita renovar los poderes ejecutivo y legislativo local a través de un gobernador, diputados, alcaldes, síndicos y regidores; Chihuahua requiere más que nunca de una ciudadanía que diga lo que piensa y lo que siente; que participe para luego poder exigir resultados ante las grandes carencias que estamos viviendo y los grandes pendientes que en cuanto a marginación, violencia y seguridad se han venido quedando desatendidos durante los últimos 12 años.

Ya es tiempo de que los ciudadanos hagamos lo que nos corresponde y dejemos claro que somos nosotros los que tenemos el poder; un poder que solo le prestamos a los representantes populares; pero que nos sigue perteneciendo y sobre todo, sabemos cómo usarlo.

Los chihuahuenses no podemos seguir dormidos excusándonos en el desencanto y la decepción hacia la clase política que ha abusado del poder que solo unos cuantos les han conferido. Seamos los muchos y no los pocos los que otorguemos ese poder para que los funcionarios en verdad sirvan a la ciudadanía y no a sí mismos; solo con la participación ciudadana ganaremos el derecho de exigir que las cosas se hagan bien y para beneficio de todos y no de solo unos cuantos.

Es nuestro momento, es nuestra oportunidad; es la hora de que los chihuahuenses tomemos las riendas de nuestro destino; no podemos dejarlo para después porque después quizá ya sea demasiado tarde.

Concluyo esta vez con una frase de esta reflexiva canción de León Gieco: “sólo le pido a Dios, que el engaño no me sea indiferente; si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente".